Enfrentar el hecho de ser homosexual o bisexual no es fácil y la situación se agrava más si le añadimos que quien lo revela es un padre de familia.
Las preguntas lo asaltan: ¿debe decirlo a su familia?, ¿cómo tratará ahora a sus hijos?
Los sexólogos Rinna Riesenfeld y Fausto Romero consideran que la problemática está más allá del individuo que lo revela, está en la sociedad que por siglos ha presionado a que los hombres sean heterosexuales.
"Los seres humanos sabemos cuál es nuestra orientación o preferencia sexual desde la infancia, a los 8 ó 10 años ya nos damos cuenta si somos homosexuales, bisexuales y heterosexuales, pero como vivimos en una sociedad que impone la heterosexualidad, muchas personas reprimen su orientación, en algún momento contraen matrimonio y hasta tienen hijos, pero llega un momento en que explotan, no pueden más y tiene que asumir su preferencia sexual", comenta Romero.
Pero abordar el tema de la homosexualidad cuando se trata de un hombre casado y con hijos no es un asunto fácil. Más allá de enfrentar a una sociedad homofóbica, lo verdaderamente difícil llega cuando hay que decírselo a la familia.
Por eso, el doctor Romero sugiere que lo más importante, antes de tomar cualquier decisión, es sincerarse con uno mismo, identificar cuál es su proyecto de vida, qué es lo que quiere y no esperar que su actual esposa lo entienda.
"Es muy difícil esperar que tu pareja entienda esta situación por toda la homofobia que existe en la cultura; no hay que esperar que ella reciba la noticia de una manera tranquila, porque es posible que haya interiorizado todas esas ideas homofóbico. Puede sentirse denigrada porque ‘el engaño’ fue con un hombre, lo cual lo percibe de una manera más humillante", expresó.
Una vez que se ha hablado el tema, el paso siguiente es establecer acuerdos con la esposa, aunque esto representa riesgos, pero no hay que asumirse como la victimizadora de la pareja.
"Tal vez ella quiera tomar ventaja de la situación, en el sentido de que como eres homosexual, ahora te va a castigar con que no veas a tus hijos o que dejes de ser su padre, pero no se puede establecer una situación de sometimiento, tampoco es conveniente confesarse con la pareja y decirle todo lo que a través de su angustia pueda preguntar", menciona.
Para Riesenfeld, las reacciones de la familia pueden ser muy diversas; algunas deciden apoyar al jefe de familia y otras se lo toman a tragedia.
"Hay quienes dicen: ‘Si estás contento así, te apoyamos’, pero hay familiares que lo toman a tragedia, se sienten traicionados, engañados y no quieren ni siquiera una explicación porque creen que toda la vida les vieron la cara y no quieren volver a hablar del tema. O lo contrario, la familia se siente admirada por la fortaleza del papá por hablar de esas cosas", indica.
En cuanto a las reacciones de los hijos, Riesenfeld sugiere que hay que ser determinantes, incluso, hasta advertir con las herencias en caso de no aceptar la situación. Pero Romero considera que hay que explicar de una manera clara y sencilla la situación que está viviendo.
"No hay que esperar que haya una aceptación tácita por parte de los hijos. El padre, por ser homosexual, no es inferior ni es un monstruo ni es un perverso y finalmente va a seguir siendo su padre. En el caso de que decida formar una nueva vida al lado de un hombre, los hijos tienen que entenderlo", concluye Riesenfeld.









