BEIJING, China (EFE).— El estadounidense Michael Phelps, que sumó el miércoles su undécima medalla de oro en unos Juegos Olímpicos, dijo tras la final de los 4x200 metros libre: "El final está cerca. Lo deseo".
El estadounidense manifestó: "esto es todo lo que yo había soñado. En el podio estaba pensando en el pasado. Estoy casi sin palabras".
Sobre las tres pruebas que le quedan, los 100 mariposa, los 200 estilos y el relevo 4x100 estilos, el nadador de Baltimore (Maryland), declaró: "Todavía me queda algo en el depósito. Mejor dicho, espero que quede algo en el depósito. Acabo de estar bombeando en el relevo. Hablamos de bajar de siete minutos y lo hicimos".
"Es lo más divertido, ser parte de un equipo, estar ahí en el ambiente del equipo. Lo mejor es tener a cuatro nadadores americanos nadando tan bien", indicó el que ya es el atleta con mayor número de medallas de oro de la historia del olimpismo.
Respecto a sus problemas con los goggles en la final de los 200 mariposa, Michael Phelps dijo: "No podía ver en el último 100 porque estaban llenas de agua. Cada vez estaba peor y peor y tenía problemas para ver los muros. Pero está bien, rompí el récord del mundo. Quería hacerlo en 1’51" o mejor pero por las circunstancias no está mal".
En el relevo repitió final con los mismos goggles y explicó que se las había ajustado más arriba que en la prueba de los 200 metros mariposa, pero que a los 150 metros se volvieron a llenar de agua y sólo esperaba llegar primero. "Esa es la razón por lo que las tiré rápidamente al llegar", dijo.















