Tratar de perdonar a alguien que nos hirió profundamente, a veces puede convertirse en algo muy difícil de hacer y por naturaleza guardamos resentimiento a esa persona, pero ¿por qué somos así?
El acto de perdonar es una acción que debe ser enseñada de padres a hijos desde temprana edad.
Según el psicólogo Francisco Rocco, todo lo que los niños experimentan en su infancia les va a impactar en su vida adulta, especialmente en las relaciones intrafamiliares.
Rocco asegura que los niños entienden más por medio de las acciones que de las palabras, es por ello que es importante que los padres les enseñen a través de la práctica.
"Si los padres tienen empatía y compasión por otras personas, esos son valores que muy posiblemente van a ser asimilados por los niños", afirma Rocco.
De igual manera, un padre le debe recordar al niño las reglas que tiene que seguir y las consecuencias de romperlas, pero al mismo tiempo debe hacerle saber que se le quiere con sus defectos y virtudes, esa es una forma de enseñarle a perdonar, dice Rocco.
Asimismo, los padres deben ser consistentes y no decir una cosa y practicar otra, porque esta falta de integridad afectará al niño, afirma Rocco, quien asegura que cuando a un niño se lo castiga porque hizo algo indebido, se siente triste y herido. Los padres deben hacerle saber al niño que esas emociones son normales, aceptables y comprendidas; sin embargo, también deben ser pasajeras y no quedarse estancadas, ya que se transformarán en resentimientos.
"El impacto de un resentimiento puede durar toda la vida. Una persona que no aprende a perdonar es una persona que siempre se va a sentir herida y que no sabrá perdonarse a sí misma", explica Rocco.
María Andrade, autora del libro del libro Magia del corazón, dice que a los niños se les tiene que explicar que los humanos no somos perfectos y que a veces las personas harán cosas que los lastimarán, lo importante de esta situación es hacerle ver al niño que de todo se puede aprender.
"Los padres deben ayudar al niño a entender el porqué de la situación, qué se puede aprender de ella y cuál es la medicina para curar las heridas", dice Andrade. "Si el niño no aprende de la situación, no va a perdonar".
Según Andrade, las consecuencias de que un niño no aprenda a perdonar pueden llegar a repercutir en su vida adulta y se pueden transformar en una actitud conflictiva, resentimiento hacia otras personas, hostilidad y baja autoestima.
"Si las personas se sienten heridas por alguien que los ama, se van separando emocionalmente de ellas", asegura Andrade.
Otro punto importante al enseñarles a perdonar a los niños es que los padres deben hacerse el hábito de pedirles perdón a sus hijos cuando los regañan sin motivo, dice Andrade.
"Si usted sabe que ha hecho algo injusto, debe hablar con sus hijos y pedir perdón. Es importante que el niño sepa que usted también puede pedir disculpas", agrega el experto, quien recomienda que cuando haya un conflicto entre padres e hijos se debe recurrir al diálogo, ver las fallas, las formas de reparar el daño y pedir perdón.
"Un niño que aprende a perdonar es un niño más seguro, más positivo y más optimista en todos los aspectos de su vida", dice Andrade. "En la vida siempre existe la oportunidad de hablar y aclarar las cosas", finaliza.








