Guatemala/EFE
— El servicio del transporte público fue suspendido ayer en varias zonas de la capital guatemalteca, debido al asesinato de más de medio centenar de choferes y ayudantes en lo que va de este año.Los últimos casos ocurrieron ayer, cuando dos choferes y un ayudante fueron asesinados en un sector del norte de la capital, por un grupo de supuestos pandilleros que les exigían el pago de una extorsión, según un reporte de la Policía Nacional Civil (PNC).
Desde hace más de seis meses, los choferes han suspendido temporalmente el servicio en diferentes puntos de la capital guatemalteca y sus alrededores, para exigir seguridad a las autoridades, con lo cual han afectado a miles de usuarios.
Según datos de la PNC, en lo que va de este año han sido asesinados 60 trabajadores del servicio de transporte colectivo, entre choferes y ayudantes, por parte de delincuentes que les exigen el pago de un denominado "impuesto territorial".
Para no ser asesinados, los choferes deben "pagar" a los pandilleros sumas que van desde los 10 dólares hasta los 200 dólares diarios.
Además de estas extorsiones, según la Asociación de Empresas de Transporte Urbano, un promedio de 200 unidades, de las cerca de 3.500 que circulan a diario en la capital guatemalteca, son asaltadas a mano armada.
Roberto Mazariegos, presidente de la Gremial de Transporte Extraurbano, dijo a medios locales que esta situación ha obligado a decenas de choferes a renunciar a sus puestos de trabajo para preservar sus vidas.
Para paliar las dificultades que generan la falta de transporte dentro de la población, las autoridades permiten que vehículos privados, no autorizados para transportar personas, presten ese servicio en las zonas más afectadas. Además, la PNC pone a disposición de los usuarios patrullas para transportarlos.







