Hasta ahora, Catherine Breillat se había hecho conocida por su propuesta polémica y dura, traducida en una serie de filmes basados en historias tan controvertidas como trágicas, entre los que se pueden contar Romance (1999), Fat Girl (2001) y Anatomie of Hell (2004).
El contenido erótico de sus trabajos fue siempre explícito, hasta el punto de que muchas veces las actividades sexuales de sus escenas no eran simuladas.
Es por eso que llama la atención el hecho de que The Last Mistress (Una vieille maitresse), su más reciente cinta, haya dejado de lado esta clase de exhibicionismo permanente, aunque siga teniendo una intensa carga de sensualidad.
Triángulo amorosoLa trama se enfoca en el triángulo amoroso que se produce entre una pareja de la alta sociedad parisina (interpretada por Fu’ad Ait Aattou y Roxane Mesquida) y una española "libertina" (encarnada por Asia Argento). Se desarrolla en 1835, lo que la convierte en la primera "película de época" de una realizadora que había filmado siempre con presupuestos bajísimos, desarrollando además sus historias en la época presente.
"Mi intención no era hacer una película accesible, sino llevar a la pantalla una gran novela que siempre me gustó, y en cuya adaptación trabajé por cerca de diez años", es lo primero que le dice la francesa a La Vibra, a través de la conexión telefónica que la contacta desde la capital de su país.
"Creo de todos modos que éste sigue siendo un filme bastante radical y que no desentona con el resto de mi carrera, porque no he abandonado mis preceptos artísticos", añade.
Ésta es la primera vez que Breillat trabaja con Asia Argento. "Quise trabajar con Asia desde hace tiempo, pero antes ella era demasiado joven para este papel", dice Breillat, reconociendo luego que se sintió atraída por el aspecto andrógino y la belleza poco convencial de Argento, que se sumaban a su conocido sentido del riesgo para aceptar trabajos complicados. "Yo he tratado siempre de hacer películas que no sean convencionales y de usar actores que vayan por la misma línea; detesto el academicismo", enfatiza Breillat. "El academicismo es el enemigo del arte, sin lugar a dudas".









