Entonces, como los intelectuales somos una clase superior, selecta y elitista (esto lo aprendí de Maná, como podrán darse cuenta), decidí que era momento de leer algo realmente profundo, motivante y que contribuyera al engrandecimiento de mis dotes de filósofa erudita. Entonces, ¿qué creen? que se cruza por mi camino Un sueño americano—Mi historia, el libro que recientemente publicó Óscar de la Hoya. "Qué afortunada soy", me dije. "Qué mejor que invertir mi tiempo leyendo la historia del ‘Golden Boy’". Así que me senté cómodamente y fui de inmediato a la sección de fotos. Lo que más me interesaba era ver las imágenes del boxeador de East LA con peluca y mallas de cuadritos, como las que usan las cabareteras. Ojeé y ojeé y no las vi. Entonces pensé que alguno de mis viboro-compañeros de la redacción las había arrancado para ponerlas en su colección personal. Pero no había rastros de violencia ni de mutilaciones en mi libro. "Qué raro", pensé, "Tan simpáticas que estaban esas fotos". Así que no tuve más remedio que ir al texto.
Lo del boxeo y esas cosas aburridas no me interesaron, así que me brinqué todos esos capítulos y me fui directamente a lo que en verdad vale la pena: su vida sentimental, sus viajes, sus despilfarros. Entonces sí estuvo divertida la cosa. Sólo para que se den una idea, dice que en una ocasión perdió jugando a los dados 350 mil dólares. Nomás 350 mil dolaritos que, por supuesto, es lo que ganan como 10 mil jornaleros juntos en un año... y eso si les pagan el sueldo mínimo. Luego, cuenta cómo conquistó a Millie Corretjer, su actual esposa. Que anduvo duro y dale persiguiéndola, como mosca sobre un tarro de miel. La otra pobre no sabía ni qué hacer para espantárselo. Por fin, luego de meses de "amistad", la convenció de que se casaran con un anillito de seis mugres kilates. Así, ¿quién no se casa? De seguro fue cuando Millie se dio cuenta de que sí estaba enamorada del "Golden Boy". No importaba que tuviera como 10 hijos, no importaba que le hubiera puesto los cuernos a todas sus ex parejas. Who cares? Fue el amor lo que prevaleció. Casas en Bel Air, suites de lujo en Beverly Hills, jet privado, empresas por doquier… No, no, no. Eso no tuvo nada que ver. Fue el amor puro y sincero lo que unió a Oscarín con Millie. Así, ¿qué importa que le haya puesto los cuernotes con la cabaretera que le prestó las mallas de cuadritos? Lo malo es que en el libro no cuenta nada de ese episodio y por eso estoy muy decepcionada del "Golden Boy". Si se sinceró, ¿por qué no lo hizo de todo a todo? ¿Ven por qué prefiero entonces leer TV y Novelas y People en Español? Ahí sí que uno nutre el intelecto. Ni modo. Espero que dentro de unos años, cuando Óscar escriba la continuación de su biografía, nos revele la lista completa de las arañas que han desfilado por su vida.
Hablando de People en Español, adivinen quién viene en la portada de la edición de julio. Acuérdense que esa tapa se la reparten sólo tres "artistas". Pues nada más y nada menos que la poquita cosa de Aracely Arámbula. Sí, ya sé que algunos lectores me han dicho que es muy bonita y que no sé qué tanto, pero seamos honestos: lo que tiene en la cabeza no es más que helio, como me dijo un admirador. ¿Y cuál es el mérito? Su "regreso" a la televisión, a un programa súper importante que saldrá en el verano acerca de sus experiencias como mamá primeriza. ¿No les parece un notición?
¿Y qué onda con... Mario López?
Otro que se agrega a la lista de ratas de dos patas. Sí, para muchos es un chico muy cute y guapo, pero detrás de esa cara de "yo no fui", se esconde una personalidad digna de muchas de las canciones de santa Paquita la del Barrio. Figúrense que por un año le estuvo poniendo los cachos a su novia Karina Smirnoff, con quien vivía. ¿Y a que no saben con quién? Con una meserucha de Hooters. Sí, esos restaurantes de comida malísima al que los viejos calenturientos sólo van para ver implantes por todos lados. Claro, cuando tienen ese espectáculo ni cuenta se dan de que las hamburguesas de ese lugar son más malas que la sopa de lata. Karina, una bailarina de Dancing with the Stars, no está fea, y mucho menos tiene feo cuerpo. Estoy segura que tiene más clase que una mesera que tiene que enseñar los implantes para poder ganarse su propina. Y lo peor es que ahora le llegó el momento que esperaba, porque los paparazzi estarán listos para asediarla y hacerla famosa de la nada. Miren nada más su premio por haber tenido unos cuantos acostones con un famoso. Del susodicho ya mejor ni hablo. No merece que le dedique una línea más.








