DENVER, Colorado.— Si desea ser testigo de importantes eventos históricos o ver objetos antiguos, Denver le ofrece la oportunidad de ambos, como la de ver la mesa hecha a mano a la que Bill Clinton, Boris Yelstin y otras grandes figuras mundiales se sentaron en la cumbre de 1997 celebrada en la biblioteca pública.
Pero si le interesan las jugosas anécdotas sobre las negociaciones detrás de bastidores y el verdadero poder político, Denver también se lo ofrece.
Puede visitar el edificio de la Municipalidad, que durante la Guerra de 1894 la milicia estatal tenía pensado volar en mil pedazos, ya que algunos líderes políticos no querían abandonarlo.
También puede visitar el Auditorio Municipal, sede de la Convención Nacional Demócrata de 1908, cuyos extravagantes costos de construcción ayudaron a aceitar la maquinaria política.
Denver se conoce como un lugar con onda, de estilo de vida sano y la ciudad de una milla de alto, pero también ha tenido algunos momentos políticos bajos, que serán grandes puntos de interés turístico e histórico para visitar este verano durante la Convención Demócrata.
“Parte de nosotros pertenece al Oeste salvaje y la otra parte a la floreciente metrópoli del Oeste”, afirmó Bill Convery, historiador del estado.
La ciudad ha tenido una historia turbulenta desde sus comienzos. Fue fundada en 1858, en lo que entonces se conocía como el Territorio de Kansas, cuando William Larimer “se apoderó” del territorio reclamado por otro colono, afirmó Convery.
Pero Larimer y su víctima ignoraban el hecho de que no podían tomar posesión de esa tierra, ya que por tratado pertenecía a los indígenas Arapaho. Pero en Denver y en cualquier otro lugar del Oeste eso no detuvo las incursiones de las personas que no eran indígenas.
Larimer nombró a su nuevo poblado en homenaje a James Denver, gobernador del Territorio de Kansas. Colorado se convirtió en estado en 1876.
La “guerra” de 1894 tuvo lugar en el centro original de la ciudad de Denver, a pocas manzanas del Pepsi Center, sede de la convención de este año. La Municipalidad ya no se encuentra en ese lugar, pero hay una campana del edificio original montada en una sombreada esquina de la calle.
El enfrentamiento comenzó cuando el gobernador Davis Waite, con ideas reformistas, intentó despedir a tres miembros de la policía y de la comisión de bomberos de Denver, que en aquel momento se encontraban bajo el control del gobernador, señaló Convery.
Cuando se negaron a dejar sus cargos, Waite llamó a la milicia, que apuntó su cañón contra el edificio. Esta confrontación finalizó pacíficamente después de llamar a las tropas federales.
Cerca del Pepsi Center también se encuentra el Auditorio Municipal, finalizado justo a tiempo para albergar la convención de 1908. Este edificio es ahora el Teatro de Ópera Ellie Caulkins.
El auditorio costó $600 mil, tres veces más de lo que debería haber costado. El dinero adicional ayudó al alcalde Robert Speer a pagar por el clientelismo y los sobornos para que su máquina política continuara creando puestos de trabajo y proyectos públicos, afirmó Convery.
El auditorio fue denunciado como un despilfarro y Speer fue acusado de construirlo para su propia gloria. Su respuesta quedó grabada en la piedra angular del edificio: “El pueblo de Denver ordenó por voto popular erigir este edificio”.
Speer nunca ocultó ser un caudillo, pero insistió en que era un buen caudillo.
“En realidad, Denver era una ciudad controlada por caudillos, desde la década de 1880 hasta la época del alcalde (Ben) Stapleton, o sea hasta la de 1940”, señaló.
“Más allá de lo que podamos decir, los alcaldes lograban que las cosas se hicieran, pero el costo era que se hacían de forma no muy democrática”.
Los alcaldes no eran los únicos en realizar acuerdos entre bastidores. Mientras los delegados demócratas nominaban a William Jennings Bryan en el Auditorio Municipal en 1908, los caudillos del partido se encontraban reunidos en el Brown Palace y en otros hoteles del centro de la ciudad, negociando un acuerdo que logró que John Kern fuera el candidato a la vicepresidencia.
“Muchas de las verdaderas decisiones no se tomaban en la convención sino en el Brown Palace y en el hotel Albany”, señaló Convery. “Es difícil subestimar la importancia de esas habitaciones llenas de humo donde se tomaban tantas decisiones políticas”.
El Albany ya no existe, pero el elegante Brown Palace continúa en funcionamiento. Es un punto turístico particular, con tanta tradición que cuenta con un historiador a tiempo parcial como parte de su personal.
Theodore Roosevelt visitó el Brown Palace en 1905, siendo el primer Presidente en parar allí. Habló en un banquete donde los empresarios fumaron la cantidad sorprendente de 1,500 habanos, afirmó Shannon Dexheimer, portavoz del hotel.
Desde esa visita, casi todos los presidentes de EEUU han parado en el hotel, incluyendo a Dwight Eisenhower. Este último dejó una marca en la repisa de la chimenea mientras practicaba sus golpes de golf, pero nadie sabe si fue causado por un tiro errático o por su tiro de ‘back swing’.
La marca presidencial continúa allí, en lo que hoy se conoce como la Suite Eisenhower. Se muestra en visitas públicas, a menos que la suite esté ocupada —que lo estará durante la convención—.
Dexheimer dijo que las autoridades del Partido Demócrata reservaron la habitación, pero que todavía no han dicho quién se hospedará allí.
Los visitantes en busca de más historia tradicional pueden observar la mesa de 12 pies de diámetro con incrustaciones discretas que el Presidente Clinton y otros líderes mundiales usaron para la Cumbre de los Ocho en 1997.
Clinton recibió a los líderes de Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Rusia y Gran Bretaña en la espaciosa Biblioteca Pública de Denver, en el centro de la ciudad, en un soleado salón con libros de referencia enmarcado por un balcón circular.
El salón en el primer piso ahora ha vuelto a su uso normal. La mesa fue trasladada a un salón de conferencias en un piso superior y se permiten las visitas del público si no hay ninguna reunión en curso.
Además, a poca distancia del Pepsi Center se encuentra la casa donde la primera ministra de Israel Golda Meir pasó un tiempo durante su adolescencia junto con su hermana, el Museo de la Casa Molly Brown, hogar de una de las famosas supervivientes del Titanic, el parque del Centro Cívico rodeado por el Capitolio del estado, la Municipalidad y el Edificio del Condado, la Biblioteca Central y el Museo de Arte de Denver y el Museo de la Casa Byers-Evans, hogar de William Byers, el editor fundador de Rocky Mountain News, uno de los dos periódicos de Denver.









