En un aula la maestra María Catalán explica en español qué son milímetros y centímetros a sus curiosos alumnos. Cruzando el pasillo, los estudiantes de tercer grado buscan a Sudamérica en el mapa, ayudados por su maestra Norine Gutenkast y dos puertas mas allá el maestro Jose Trigueros pide a sus estudiantes que abran sus cuadernos de composición.
Estamos en la escuela Whittier, donde funciona uno de los Dual Language Program (Programas de lenguaje dual) de las Escuelas Públicas de Chicago. Esta primaria tiene unos 399 alumnos, de los cuales poco más de 98% son latinos y más de un 97% son de bajos recursos.
Su directora, Zoila García, nos explica que el programa significa que los niños pequeños reciben la mayor parte de sus clases en español y a partir del tercer grado el 50% del día es en español y 50% en ingles. Por ejemplo, matemáticas y estudios sociales se imparten en español, y lectura y ciencias en inglés. Y este es el primer año en que la escuela tiene un séptimo grado en el que también funciona el programa.
"Lo que sabemos es que los niños que aprenden en dos idiomas tienen más flexibilidad y pueden hacer las cosas en los dos idiomas. Aprenden a analizar más los conceptos y la instrucción se hace a un nivel más profundo", señala García.
"La idea es que estén preparados para tener éxito en la secundaria y en la universidad, para lo que les enseñamos hábitos de estudio y estrategias de lectura", precisa.
Y también se logra, según la docente, algo muy importante, "que los niños no pierdan la comunicación con su familia, si es que sus papás solo hablan español".










