Nueva York/EFE
— El adolescente ecuatoriano Oscar Roberto Bermejo, que perdió a sus padres debido a las inclemencias del tiempo que afectan su país, ha logrado su sueño de quedarse en EE.UU. gracias a un programa de adopción que evitó su deportación.Bermejo, de 17 años, partió de su natal provincia del Cañar el pasado enero con la ayuda de “coyotes”, luego de que sus padres Victoriano y Dolores perdieran la vida, y su casa fuera destruida por las torrenciales lluvias y derrumbes ocasionados por el fenómeno La Niña.
Sus hermanos de diez y siete años quedaron bajo el cuidado de un tío.
Las bajas temperaturas, los fuertes vientos y las lluvias torrenciales han arrasado barrios enteros, causando decenas de muertos, echando a perder casas, infraestructuras eléctricas y de comunicaciones así como cultivos y ganado.
El adolescente recordó ayer en conferencia de prensa que las condiciones económicas en su hogar no le permitieron continuar estudiando tras culminar la primaria y se vio obligado a trabajar en la agricultura junto a su padre, como lo hace medio millón de niños en Ecuador, según cifras del Instituto de Estadística y Censos del país sudamericano. “Sembraba con mi papá para tener algo (dinero) y comprar comida para sobrevivir”, comentó.
Debido a la precariedad económica, Oscar tuvo la idea de emigrar a EE.UU. para ayudar a su familia, a lo que sus padres se oponían. “Mis papás no me querían mandar, pero yo les dije ‘les quiero ayudar a ustedes y a mis hermanos y me voy a ir’. Ellos me dijeron ‘aquí vamos a pasar toda la vida’ pero no les hice caso”, señaló.
Explicó que debido a su firme decisión, trabajaron duro y su padre vendió un terreno para obtener los 10.000 dólares que le pidió el coyote por el viaje. Un mes después, sus padres fallecieron y el joven emprendió el viaje durante el cual apenas comía ni bebía agua.
“Nos trataban bien mal, nos daban unas fundas para meternos ahí y poder dormir. Nos daban de comer tortillas y frijoles y a veces sólo tortillas. Hubo días en que no había qué comer y días en que cada uno sólo probábamos un bocadito para poder seguir adelante”, señaló Oscar, quien admite que sintió “mucho miedo”.
Al llegar a Nuevo México fue detenido y enviado a una cárcel de adultos en Texas, donde pasó dos semanas.
“Yo les decía que era menor, pero no me creyeron”, indicó el joven, a quien se le permitió hacer una llamada y pudo comunicarse con su hermano Diego y su cuñada Mónica, quienes a través de llamadas a sus amigos conocieron de la Coalición Latinoamericana Internacional y su programa “Adopte un inmigrante”.
Luego de que su familia comprobara a las autoridades la edad de Oscar, éste fue enviado a un centro de detención para menores, mientras Mónica, también ecuatoriana y ciudadana de EE.UU., inició, con la ayuda de la Coalición, la adopción simbólica de su cuñado, lo que la hace responsable por él hasta que cumpla los 21 años.
De esta forma evitó que Oscar fuera deportado por el momento.
El joven vive con su hermano, su cuñada y su sobrino de dos años en Massachusetts, donde pronto iniciará sus cursos de inglés, mientras esperan por el proceso en corte donde un juez debe decidir si finalmente se queda o es deportado.
Mariaba Jara, de la Coalición, destacó que los interesados en el programa pueden obtener más información en “www.coalicionla.org” y comunicarse con ellos si un menor es detenido ya que cuentan con un banco de voluntarios dispuestos a la adopción simbólica.








