En la frontera de Texas con México hay frustración. Los alcaldes de tres ciudades fronterizas, Eagle Pass, McAllen y Brownsville, están preocupados por la ausencia de propuestas hacia una reforma migratoria por parte de los candidatos presidenciales republicano y demócrata, de cara a las elecciones del próximo 4 de noviembre.
"Vemos que lo que se ha debatido sobre los problemas de la agenda nacional el 90% es humo, y el 10% es realidad; los partidos no están poniendo atención a los problemas reales de la gente. Inmigración no es un tema partidista, es un tema de seguridad nacional", dijo Pat Ahumada, alcalde de Brownsville. "Los partidos deberían estar pensando en trabajar juntos para buscar soluciones al problema de la inmigración de indocumentados", dijo Ahumada, quien hace 10 meses fue uno de los primeros líderes locales en expresar su inconformidad ante el muro fronterizo.
"Queremos buenos estadounidenses que ayuden a superar los problemas de este país, más allá del partido que sean, sin importar si es demócrata o republicano", dijo Richard Cortez, alcalde de McAllen.
"No estamos contentos con lo que hemos visto en las convenciones de los partidos, donde se ha dejado de lado el tema migratorio y hay una apuesta por favorecer la construcción del muro", dijo Chad Foster, alcalde de Eagle Pass y presidente de la Texas Border Coalition, organización que ha denunciado los problemas que generaría la construcción de un muro en la frontera de Texas con México.
Las voces de los alcaldes coincidieron con el final de la convención republicana, donde John McCain recibió su investidura como candidato republicano a Presidencia. En dicha convención, ese partido excluyó de su plataforma política la necesidad de una reforma migratoria que regularice a millones de indocumentados. Ese proyecto fue presentado por McCain en 2007 ante el Congreso Federal, donde finalmente no fue aprobado.
El documento aprobado en Minnesota, donde se realizó la convención, rechaza la ‘legalización en masa’ de inmigrantes, se opone a las licencias de conducción para extranjeros sin documentos, y respalda mayores castigos a los traficantes de personas. Además, apoya la construcción de un muro en la frontera con México que fue aprobado por el Congreso Federal y que deberá, según los plazos de éste, quedar finalizado antes de que termine este año.
"Antes, un 70% de la gente en la frontera apoyaba el muro, ahora la proporción se redujo a un 50% porque hemos educado a la gente sobre los problemas de construirlo", dijo Ahumada. "En lugar de gastar $50,000 millones que costará todo el proyecto y que deberá ser financiado con los impuestos de las personas, debería arreglarse el sistema de inmigración con una reforma. El muro no lo necesitamos", agregó.
Pero las voces críticas contra las campañas por su aproximación al tema migratorio, no fueron sólo de alcaldes. La Agenda Nacional de Liderazgo Hispano, una coalición que congrega a 26 organizaciones latinas, difundió una carta en la que critica la plataforma política del partido republicano por su apoyo a políticas antiinmigrantes.
"La plataforma demuestra minoritarias voces de activistas antiinmigrantes y es inaceptable para los latinos", dijo John Trasviña, presidente del Fondo para la Defensa Legal y Educación de los Méxicoamericanos, (MALDEF).
La Agenda Nacional de Liderazgo Hispano envió recientemente a las dos campañas presidenciales un programa de temas de 2008 importantes para los latinos, y en el que se destaca el apoyo a una reforma migratoria.
"En lugar de alimentar a activistas antiinmigrantes, el partido republicano debería intentar tomar acciones para obtener el voto hispano en noviembre".
Pero los demócratas tampoco fueron claros respecto a la inmigración. "Estamos descontentos con ellos (el Partido Demócrata) por su apoyo al muro fronterizo y su ausencia de debate sobre el tema migratorio", dijo Foster, alcalde de Eagle Pass.
Sin embargo, la plataforma política de los demócratas aprobada la última semana de agosto en Denver, deja algunas luces de esperanza para una reforma. El documento, en su capítulo de inmigración defiende la urgencia de una reforma como prioridad del partido. "Es un problema cuando sólo hacemos cumplir las leyes contra los inmigrantes mismos, con redadas que son inefectivas, desgarran familias y dejan personas detenidas sin el adecuado consejo legal" dice el documento.
Otro posible escenario es que la reforma migratoria se posponga hasta el segundo mandato del nuevo presidente (si llega a conseguirlo), como ya lo manifestaron los representantes demócratas a los líderes y activistas latinos reunidos en el congreso anual del Consejo Nacional de la Raza el pasado julio en San Diego.
En aquel evento, los cuadros demócratas le pidieron al liderazgo latino no poner en peligro la campaña presidencial de Barack Obama poniendo demasiado énfasis en el asunto de la reforma migratoria.
"Un político que hable de inmigración puede perder tantos votantes como ganarlos", dijo Doris Mesiner, investigadora del Migration Police Institute.
"Inmigración no ha sido discutida porque no es uno de los tres temas principales pero Obama absolutamente tiene planes para arreglar los problemas del sistema de inmigración en su primer año de gobierno", explicó Heather Higginbottom, directora de políticas domésticas de la campaña demócrata.








