El espectáculo de luces, explosiones, silbidos, ráfagas, destellos, humo y olor a pólvora que año con año adorna el festejo del Día de la Independencia regresó al sur de California.
¿Cañones de artillería? En un suburbio al este del condado se demostró por qué se les llama así a los cohetes en forma de granada que resplandecen con fuerza allá en lo alto.
Hacerlos estallar requiere incluso de una metodología muy parecida a la de un militar en combate: se pone el cohete en un tubo de cartón, se enciende la mecha, se dan unos pasos hacia atrás y se mira el objetivo, el cielo.
Seis tiros de este explosivo, que es ilegal, se cotizan entre 45 y 75 dólares por 12 estallidos.
"Son de los más peligrosos", reconoce Javier Valadez, residente de Pico Rivera, quien recalcó que muchos compradores piensan: "Si voy a quemar mi dinero, quiero que valga la pena".
De acuerdo con sus cálculos, invirtió unos 300 dólares en un show pirotécnico del que disfrutó toda su familia, principalmente los más pequeños. "Es que los que venden en los puestos no te divierten".
Para los niños, compró luces de bengala de a 10 dólares por 30 unidades. Unas, inutilizadas por la humedad, acabaron en el bote de basura; otras, en cambio, se extinguieron en el suelo tras quemar las manos.
El Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) indicó que el reporte final del número de personas arrestadas por posesión de explosivos prohibidos se dará a conocer hasta la próxima semana.
En algunas comunidades la celebración se prolongó hasta horas de la madrugada, como muestra de que en Los Ángeles se había comprado suficiente munición... quizás demasiada.







