SACRAMENTO.— Carismáticos, atrevidos políticamente, los alcaldes de San Francisco Gavin Newsom y de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa, parecerían candidatos naturales para ayudar a los demócratas a recuperar la oficina del gobernador en 2010. Pero entre ambos miembros de la nueva generación y el puesto codiciado se podría interponer un formidable obstáculo: el ex gobernador (por dos términos) y actual procurador general del estado Jerry Brown.
A los 70 años de edad, Brown cuenta con décadas de experiencia y con el Partido Demócrata. Cumplió funciones en toda clase de puestos estatales. No declaró su candidatura, pero ha comentado públicamente la idea de buscar nuevamente la nominación y, más importante, juntó en el último mes miles de dólares en contribuciones de campaña.
Fue Newsom, de 40 años de edad, quien inició la primera etapa de la confrontación que se anuncia entre la vieja guardia y los nuevos cachorros, cuando anunció, la semana pasada, que había formado un comité exploratorio de la posibilidad de que se postule a gobernador. Esta medida le permite a Newsom comenzar a recolectar fondos y a estudiar si su nombre es reconocido fuera de San Francisco, en donde su ardiente apoyo del matrimonio entre personas del mismo sexo le dio un realce nacional.
Aunque faltan más de dos años, la contienda comienza a tomar forma. Los demócratas esperan recuperar el puesto perdido al republicano moderado Arnold Schwarzenegger. Y aquí es donde deberán decidir si quieren apostar por un candidato excitante y carismático o por alguien que es una imagen y símbolo del partido, dice Kareem Crayton, profesor asistente de derecho y ciencias políticas en la escuela de derecho Gould de la Universidad del Sur de California (USC).
"Los demócratas van a tener que tomar una decisión difícill", dice Crayton. "Vas con una nueva cara o tomas el camino ya recorrido", que podría tener mejores resultados en la elección.
Villaraigosa, de 55 años de dad, y quien fue el primer hispano electo como presidente de la Asamblea, será seguramente reelecto como alcalde de la segunda ciudad más grande del país. Trata de hacerse un nombre como reformador de la educación. Se espera además que busque reconocimiento nacional cuando comience a hacer campaña por el candidato demócrata a la presidencia Barack Obama, a fines de año.
De hecho, el ascenso de Obama al liderazgo demócrata y su victoria sobre Hillary Clinton ya está ayudando a limpiar el camino para el ascenso de líderes nuevos como Newsom y Villaraigosa, haciendo aceptable el que no deban "esperar su turno", dijo el estratega demócrata Chris Lehane.
Obama ha entusiasmado a muchos jóvenes demócratas, quienes de manera natural se inclinan a apoyar figuras carismáticas como ambos intendentes municipales.
Sin embargo, dice Rocky Fernández, presidente de la Juventud Demócrata de California, ello no significa que los activistas jóvenes del partido se alejen de un veterano como Brown. En su actual función como procurador de justicia, Brown ha declarado que la protección medioambiental es su principal prioridad, lo que es ampliamente apoyado por los votantes más jóvenes.
"Jerry Brown trabajó intensamente con jóvenes demócratas durante los últimos años y siempre ha sido accesible para hablar o encontrarse con nosotros", dijo Fernández, de 30 años de edad. "No hay ninguna tendencia a ponerlo a un lado del camino".
Brown es especialmente popular con los sindicatos de empleados públicos, después de que como gobernador hizo obligatorios las negociaciones paritarias en 1976, que elevaron la importancia de las organizaciones de trabajadores.
Steve Maviglio, un activista demócrata y portavoz de la actual presidenta de la Asamblea Karen Bass, establece que Brown está a la cabeza en la carrera a gobernador, en su blog "Posiciones en la Carrera Demócrata a Gobernador". Newsom es segundo, y Villaraigosa cuarto, después del vicegobernador John Garamendi, quien ya indicó su deseo de postularse.
Otros posibles candidatos son el ex contralor estatal Steve Westly, quien perdió la nominación demócrata ante el ex tesorero Phil Angelides en 2006, y el actual superintendente de instrucción pública Jack O’Connell.
Si fuese electo, Brown pasaría de haber sido el gobernador más joven en la historia de California al más viejo. Tenía 36 años de edad cuando asumió el puesto en 1974. Para 2010 cumplirá 72. El mismo hecho de que la ley de limitación de términos electivos no le impide postularse –ya que la prohibición de servir en el mismo puesto más de dos términos se impuso en 1990- es constancia de su veteranía.
En las dos semanas en que reiniciaron las labores de su comité de campaña —rebautizado Jerry Brown 2010 y anteriormente Jerry Brown para procurador general— juntó más de 344 mil dólares. Pero Newsom, según Lehane, mostró poseer una cualidad buscada por los votantes: la valentía de liderar incluso cuando se trate de un tema no popular. Cuando indicó a los funcionarios del registro civil municipal que aceptasen solicitudes de matrimonio de personas del mismo sexo en 2004, fue ampliamente criticado por dirigentes del partido como la senadora Dianne Feinstein.
Sin embargo, Newsom deberá alejarse de est y otros temas liberales tales como la protección a los indocumentados, y demostrar una amplia gama de talentos políticos. Por eso su nuevo sitio de internet de campaña establece el cuidado de salud y la financiación de la educación como los temas más importantes.
Brown no contestó llamadas pidiendo su comentario a este artículo. Un ex asesor de Newsom, Peter Ragone, dijo que aquel no estaba disponible para hablar. Pero recalcó que Newsom se resistía a inmiscuirse en política partidaria interna y que prefería escuchar a los votantes reales.
Villaraigosa se dedica intensamente a recolectar dinero para asegurar su reelección después de un primer término municipal de resultados mixtos.
Newsom parece haber superado la mala imagen que dejó la aventura amorosa que tuvo con la esposa de su asesor político y está por casarse por segunda vez en julio.
Brown desposó a su compañera durante su segundo término como alcalde de Oakland, previo a su campaña para la procuraduría estatal en 2006. Su cónyuge Anne Gust, 20 años más joven que él, administró aquella campaña.









