SACRAMENTO.— Los continuos cambios de política que el gobernador Arnold Schwarzenegger ha tenido durante el atraso de casi dos meses en la aprobación del presupuesto estatal, ha hecho que se empiece a dudar de su palabra y hasta cuestionar su credibilidad.
En múltiples ocasiones durante su mandato, el gobernador había declarado que nunca aplicaría un aumento de impuestos a los californianos. Pero apenas hace un par de semanas confirmó que quería un alza temporal de un centavo al impuesto sobre las ventas para balancear el plan de gastos 2008-2009, que sufre un déficit de 15,200 millones de dólares.
Luego, el 6 de agosto, el gobernador, desesperado por el retraso en las negociaciones sobre el presupuesto, lanzó una noticia con claros tintes de presión contra los legisladores: no aprobaría ninguna ley hasta que no le mandaran la más importante, la del presupuesto.
Sin embargo, esta semana, el gobernador metió reversa y dijo que sí aprobaría cuatro leyes. Se refería a proyectos de ley que son parte de sus prioridades desde que fue electo y que quiere que aparezcan en la boleta electoral de noviembre próximo. Ayer mismo firmó la ley para iniciar los trabajos de establecimiento de un tren rápido que atraviese todo el estado.
Ahora sólo espera que los legisladores le manden las medidas que tienen que ver con un plan para evitar el colapso del suministro del agua en California; la modernización de la lotería estatal y la reforma presupuestal para evitar déficits recurrentes.
Pero los continuos giros de ideas del gobernador no son nuevos, en 2007 dijo que no apoyaría ninguna reforma a los períodos legislativos si no iba acompañada de una reforma a los distritos electorales. A principios de 2008 cambió de parecer y anunció públicamente que apoyaba una medida que apareció en la boleta electoral de los comicios primarios de febrero pasado y en la que sólo se consideraba la reforma de los períodos legislativos.
Para los analistas, los chaqueteos del gobernador no están del todo mal.
Louis DeSipio, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de California en Irvine, dijo que el gobernador busca desesperadamente un término medio para negociar el presupuesto.
"Realmente", indicó, "no veo que el gobernador esté cambiando mucho, sino que está tratando de poner a republicanos y demócratas juntos".
"Creo que su voluntad de no aumentar impuestos ha sido derrotada por el déficit del Estado", consideró.
Agregó que es válido hacer estos cambios porque el estado ha sobrepasado la fecha límite de aprobación del presupuesto como nunca lo había hecho antes, y se encuentra ante la dificultad de quedarse sin dinero y a un par de semanas de que la crisis se haga más fuerte.
Tim Hodson, director del Centro de Estudios de Gobierno de la Universidad del Estado de California en Sacramento, sostiene que algunos de los reveses han sido razonables.
"Él nunca hizo una promesa, como los republicanos, de que no había manera de considerar un aumento de impuestos. Y la situación ha cambiado, así que aumentar impuestos como solución al déficit me parece una decisión sabia", anota.
No obstante, Hodson no piensa lo mismo del anuncio de no firmar ninguna ley sin excepciones y luego dar un revés. "Fue una acción no bien pensada, por lo que daña su credibilidad al no apegarse a su palabra y ahora sólo quiere firmar medidas que son importantes para su solución presupuestaria", indica.
Pero cambiar de opinión no es algo exclusivo del gobernador Schwarzenegger.
Hodson recuerda que el ex gobernador Ronald Reagan hizo campaña jurando que no aumentaría impuestos. Un año después, al encontrarse con un gigantesco déficit, aplicó el más grande aumento de impuestos que se recuerde en la historia de California.
Además Reagan se había pronunciado abiertamente en contra del aborto, pero más tarde convierte en ley una medida liberal para permitirlo en casos de violación, incesto o cuando un médico determina que es necesario por la salud física y mental de la madre.
Para Hodson, algunos cambios de postura pueden ser interesados, como el del ex gobernador republicano de Massachusetts Mitt Rommey: "Como gobernador estuvo a favor del aborto y cuando se lanzó como candidato por la presidencia se pronunció en contra", refirió.
Aaron McLear, portavoz del gobernador de California, indicó que los cambios muestran a los californianos que Schwarzenegger está dispuesto a dejar su zona de confort y hacer todo lo que sea para aprobar el presupuesto.
Y añade que el gobernador odia los impuestos y por cuatro años se mostró en contra de ellos. "Pero como su responsabilidad es hacer lo mejor por el estado, decidió proponer un ingreso temporal de impuestos a las ventas", indicó.
Aún así, los reveses del gobernador han provocado la sorpresa de sus propios correligionarios.
Tras conocerse que dio reversa a su determinación de no firmar ninguna ley, y luego decir que siempre sí firmaría algunas, el senador demócrata de Merced, Jeff Denham respondió a través de un comunicado con una escueta frase: "¡Estoy en conmoción!"









