QUITO
La mayor organización indígena del Ecuador respaldó ayer el proyecto de constitución que será sometido a referendo a fin de mes a pesar de que no se recogen todas las aspiraciones del movimiento por las que dijeron seguirán luchando.
Marlon Santi, presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) dijo que "el apoyo al ‘sí’ en el referendo es el apoyo al proyecto político de la Constitución, eso no significa que la CONAIE esté apoyando al proceso político" del presidente Rafael Correa.
Señaló que el proyecto de constitución "no recoge las aspiraciones (indígenas) en su totalidad pero a pesar de eso hay artículos que nosotros hemos impulsado" desde 1990 cuando el movimiento indígena cobró fuerza política.
Destacó los artículos que reconocen un estado plurinacional, los derechos de la naturaleza, al modelo económico "social y solidario" en reemplazo del "modelo neoliberal", la prohibición de privatizar el agua, el seguro social universal, entre otros.
Humberto Cholango, dirigente de la Ecuarunari, organización indígena de la serranía que forma parte de la CONAIE, afirmó que como "no todo ha entrado ... vamos a seguir luchando" por las demás reivindicaciones, como la de vetar el ingreso de empresas a sus territorios y reconocer el quichua como lengua oficial, igual que el español, que en el texto sometido a referendo consta como "lengua oficial de relación interculturalidad".
Los indígenas acusaron al gobierno de Correa de "graves violaciones a los derechos humanos" en el caso de la ex prefecta de Sucumbíos, Guadalupe Llori, a la "invasión de territorios" indígenas por parte de empresas privadas y la "incumplimiento de medidas de protección" para pueblos que viven en aislamiento voluntario en la Amazonia y están amenazados por la presencia de madereras.
El proyecto de constitución fue redactado por una Constituyente de 130 miembros, de los cuales 78 eran del partido del gobierno.
La CONAIE desde la década del 90 protagonizó importantes levantamientos caracterizados por bloqueos de las carreteras. En enero del 2000, unos 5.000 indígenas se sumaron a oficiales del ejército y derrocaron al presidente Jamil Mahuad.
Según datos de las organizaciones indígenas su población alcanza aproximadamente el 30% del total de habitantes pero según el último censo realizado en el 2001 no más del 10% de la población declaró ser indígena.









