SAN JUAN, Puerto Rico.— El piloto anuncia el próximo aterrizaje en medio del Mar Caribe; una isla cubierta de árboles se vislumbra a través de la ventanilla que, a miles de metros de altura, semeja más a una nube verde oscuro que incita a perderse en sus profundidades. Una ilusión que se convierte en realidad al llegar a Puerto Rico.
Ese color habla de la belleza natural de la llamada "Isla del Encanto", pero también de la sofisticación y elegancia de sus servicios, ideales para viajeros que siempre buscan lo mejor.
Nada más ‘green’ que los 18 campos de golf esparcidos por este territorio insular.
Destaca, en Río Grande, el Trump International Golf Course, un diseño de Tom Kite que ofrece 36 hoyos y cuatro escenarios desafiantes: junto al mar, en las montañas, entre palmeras o al lado de lagos. En este campo se realizó en marzo pasado el torneo PGA Tour.
Así como el Bahía Beach Golf Course, diseñado por J. Burton, donde tres de sus 18 hoyos tienen el mejor final: el mar, el bosque pluvial de El Yunque permanece como silente testigo del juego. Este lugar estará abierto al público hasta diciembre, cuando se convierta en exclusivo para sus clientes y residentes del ‘resort’.
Verde, aunque de tonalidad esmeralda, el mar que rodea la isla Palominos, un pedazo de paraíso en Fajardo al que sólo tienen derecho los huéspedes de El Conquistador, uno de los complejos más lujosos de Puerto Rico.
Tras 20 minutos en catamarán, se llega a este sitio rodeado de agua cristalina en la que peces y bañistas conviven bajo un sol que brilla con esplendor. Un escenario que se goza mejor con visor y ‘esnorquel’, sobre flotadores gigantes o a bordo de una moto acuática o un ‘windsurf’ para incluso alcanzar las otras islas cercanas: Palominitos e Icacos, son de las que se puede construir un edén personal hasta que cae el atardecer.
Por otro lado, en la capital, dentro del Sheraton Viejo San Juan, la decoración del restaurante Kocó, en combinación con el color café, crea una atmósfera con sabor a menta y chocolate que incita a comer cualquiera de las opciones del menú: atún a las brasas con especias de la isla, tallarines soba cremosos y espuma tropical; cazuela de pato rostizado con vegetales fritos, puré de calabaza y vidriado de la pasión, o churrasco parrillado con yuca frita y marinado del trópico.
Pero esta coloración no sólo se ve o se prueba, también se huele en las almohadas con aroma a limón y manzana verde que el "Servicio Real" del Gran Meliá Puerto Rico provee a sus invitados para que tengan sueños plenos de tranquilidad.
Los mayordomos igualmente empacan y desempacan el equipaje, preparan el jacuzzi en la habitación, reservan un lugar en la piscina privada y ofrecen protector solar, toallas frías con aroma y agua en spray para refrescarse.
En el Yhi Spa, dentro del mismo hotel, el verde se ha transformado en un aceite que hace que los músculos se relajen conforme los dedos del terapeuta recorren la espalda con presión buscando cualquier síntoma de tensión o dolor.
Y este mismo color guarda la nostalgia que los boricuas cantan por esta isla que cautiva los sentidos. Luego de pasar unos días en Puerto Rico, la canción Verde luz, compuesta por Antonio Cabán Vale, mejor conocido como "El Topo" llega a la mente en cualquier instante.
"Verde luz de monte y mar, isla virgen del coral, si me ausento de tus playas primorosas, si me alejo de tus palmas silenciosas... Quiero volver, quiero volver".
Con hermosura natural
Puerto Rico cuenta con 15 bosques, de los cuales el más importante es el Bosque Nacional del Caribe, conocido como El Yunque, el pulmón de la isla. Este sitio es un edén con más de 11,300 hectáreas sobre las montañas de Luquillo, en el que vive el espíritu de Yuquiyú, quien vigila a Borikén (como le llaman los indios taínos a Puerto Rico) y sus habitantes.
En El Yunque encontrarás majestuosas cascadas como "La Coca", imponentes helechos y una infinidad de flores silvestres. Desde la torre Yokahú se tiene una de las mejores vistas panorámicas de la isla. Otros bosques importantes son el Bosque Seco de Guánica y el Bosque de Toro Negro, que también pueden visitarse.









