Denver/EFE
— De los 200,000 inmigrantes que se calcula viven en Utah, la mayoría hispanos, cerca de la mitad son indocumentados, según un informe difundido por la Fundación Utah.De acuerdo con el reporte, el rápido aumento en el número de inmigrantes hispanos (en 1990 habían sólo 50,000) ha causado que inmigración llegue a ser uno de los principales temas de preocupación para los residentes de Utah.
En la encuesta realizada por la fundación en 2004 sobre las prioridades de los votantes de Utah, inmigración no figuró en la lista. Este año, sin embargo, inmigración ocupa el quinto puesto, detrás del precio de la gasolina, educación, altos impuestos y salud.
La preocupación, según el documento, surge de la percepción por parte de la ciudadanía que la llegada de los inmigrantes (con o sin documentos) genera un aumento en la criminalidad, afecta negativamente la calidad de la educación, provoca una disminución en los salarios y altera la sociedad y la cultura de Utah.
La otra razón es el hecho que en 1990 los inmigrantes representaban sólo el 3 por ciento de la población estatal. En 2000, los extranjeros ya eran el 7 por ciento de la población. Y en 2006 esa cifra llegó al 8,3 por ciento de los poco más de 2,5 millones de habitantes de Utah.
De acuerdo con el informe, el número de inmigrantes en general y de indocumentados en particular creció durante la década de 1990 y comenzó a disminuir después de septiembre de 2001, para aumentar nuevamente en los últimos años.
Pero a partir de agosto de 2007 disminuyó la llegada de indocumentados debido a acciones de autoridades federales y locales y también por la situación económica ya no tan atractiva en Utah y en el resto del país.
Independientemente de esa tendencia, “los inmigrantes indocumentados tienen un impacto tanto positivo como negativo en la economía de Utah”, sostiene el informe.
El impacto positivo se debe al trabajo que los inmigrantes realizan en agricultura, construcción y mantenimiento y limpieza.
Además, los indocumentados aportan recursos al gobierno al pagar el impuesto a las ventas y el impuesto a la propiedad, directa o indirectamente.
Pero los indocumentados también generan gastos para el gobierno, por ejemplo, al enviar a sus hijos a las escuelas públicas. Según un informe de 2007 preparado por la Oficina del Auditor General del Legislativo de Utah, el gobierno local destina de 55 a 85 millones de dólares cada año a la educación de hijos de indocumentados, desde jardín de infantes y hasta la secundaria.







