El elevado precio de la gasolina, el incremento del precio de los alimentos y en algunos casos la pérdida del empleo, empeora la salud de quienes ya están enfermos, aseguran las personas que abogan por las necesidades médicas de las familias de bajos ingresos.
"Lo que hemos visto en las últimas semanas es que cada vez son más las personas con bajos ingresos que, aunque tengan seguro médico, no van al doctor porque no pueden pagar el copago, sencillamente porque después de cubrir el costo de la gasolina, la renta y la comida no les queda dinero para nada más", dijo Nancy Watson, directora de pólizas de la organización sin fines de lucro Communtity Health Council.
Watson explicó que la situación es aún más difícil para quienes han perdido su trabajo o son inmigrantes indocumentados, ya que se reducen las posibilidades de atención médica.
"Es difícil decir cuántas personas están enfermas y no buscan ayuda porque no tienen dinero. No hay forma de contabilizarlas", señaló Watson.
Uno de esos casos es Ana Laura González, una inmigrante mexicana que aunque sabía que tenía diabetes no tenía dinero para pagar la consulta médica ni las medicinas. Su falta de recursos económicos literalmente la dejó ciega.
"No encontraba ayuda. No me alcanzaba el dinero para pagar ni por las medicinas. Estaba tan desesperada que estaba por regresarme a México, hasta que una amiga me habló de una clínica en donde no tendría que pagar nada", manifestó González, quien asiste a la clínica comunitaria St. Jonh’s Well Child and Family Center.
González ha recuperado la visión y continúa con el control médico.
Jim Mangia, director de la clínica comunitaria, dijo que son muchos los casos que llegan a ese lugar en estado avanzado de descuido de enfermedades crónicas, pero tratables, como la diabetes.
"Vemos muchos pacientes que esperaron bastante tiempo para ser atendido; atendemos a veces casos extremos… esperan mucho porque no pueden pagar el costo de ser atendidos por un doctor y no conocen los recursos gratuitos disponibles en sus comunidades", manifestó Mangia, cuya clínica atiende a unos 85 mil pacientes anuales de bajos ingresos.
Ana Ruth Varela, promotora de salud, habla diariamente con unas cien personas residentes en barrios pobres sobre los servicios de salud disponibles, entre los que están consultas médicas gratuitas en las clínicas de St. John’s Well Child and Family Center, talleres de nutrición y sobremanejo de diabetes.
"Es muy frecuente encontrar personas que no tienen dinero y que padecen de artritis, diabetes o que necesitan mamogramas o algún otro examen… creo que la situación se ha puesto más crítica en el último mes", dijo la promotora. "Hace unos días conocí a una señora que estaba muy preocupada por su hijo que tiene problemas mentales y que no tenía dinero para que lo atendieran".
Varela añadió que la necesidad se repite una y otra vez en el sur de Los Ángeles y áreas aledañas al centro.
Howard Kahn, director ejecutivo de LA Care, la organización sin fines de lucro proveedora de MediCal más grande del condado de Los Ángeles, comentó que es muy común entre las personas con seguro médico cuyo copago es elevado o cuyos ingresos son muy limitados, que posterguen la decisión de acudir al doctor.
"Hay algunas estimaciones que indican que los padres que tienen a sus hijos en Healthy Families —cobertura médica estatal para menores de edad de familias trabajadoras— no tienen cobertura médica, o si tienen los copagos son muy elevados. Estos adultos podrían estar siendo afectados aún más por la crisis económica", manifestó Kahn.
Unos 800 mil niños están registrados en Healthy Families a nivel estatal. De estos, 58% son de origen latino, según los últimos datos proporcionados por la Junta de Seguros Médicos de California.
"Las personas que necesitan ver a un doctor deben buscar ayuda en las clínicas comunitarias. Son pocas, pero hay ayuda", acotó la promotora de salud.









