La mejor amiga de Battey Esther, de 96 años de edad, y residente afroamericana de Watts desde 1916, fue su vecina Esther Hernández, una compañera latina con la que creció y se graduó a cuatro años de que la preparatoria Jordan abriera sus puertas en 1925.
"Yo recuerdo que siempre ha habido latinos en Watts, no como lo hay ahora, pero su presencia nunca fue extraña en la comunidad", expresó Battey.
"Cuando llegamos a Watts había latinos y japoneses, aunque los blancos predominaban. Luego se llevaron a los japoneses a los campos de concentración, los blancos se fueron yendo y los afroamericanos nos hicimos mayoría, pero los latinos siempre han estado".
En la historia contemporánea, Watts es conocido todavía como un barrio afroamericano de bajos recursos, olvidado por las autoridades por su falta de infraestructura y servicios. Aquí surgieron los primeros disturbios de Los Ángeles en 1965 y sirvió de cuna de algunas de las pandillas afroamericanas más feroces, como los Crips y los Bloods.
Sin embargo, en los últimos 30 años, Watts, de 1.5 millas cuadradas y con una población de 110 mil habitantes, se ha convertido en una de las puertas de entrada de los nuevos inmigrantes, principalmente de Latinoamérica, al grado de que algunos activistas aseguran que los latinos representan ya el 90% de la población.
"En 1989 los latinos éramos el 55% de la comunidad y hoy podría decirte que somos el 92%", expresó Arturo Ybarra, presidente de Watts Century Latino Organization (WCLO), única entidad no lucrativa formada por latinos en el área desde 1991.
Ybarra subrayó que uno de los retos es hacer que los latinos participen y sean más activos en la comunidad, porque hasta ahora raramente levantan la mano. Algunos de los factores que afectan es la falta de confianza en el gobierno, desconocimiento del sistema y la lengua, que acompañan a las carencias que padece la comunidad.
"Es claro que tanto en el sector privado como en el público, los líderes políticos no han mostrado una intención real para invertir en la comunidad, particularmente en la infraestructura del liderazgo latino en el área", agregó Ybarra.
De acuerdo con información del condado de Los Ángeles, en Watts vive la población de más bajos recursos en toda la entidad, con un promedio de 17,987 dólares anuales por vivienda.
En este rincón ubicado a unas 15 millas al sudoeste del centro de Los Ángeles se encuentran cuatro de los proyectos de vivienda más conocidos por su violencia y pobreza, como Nickerson Gardens, Jordan Downs e Imperial Courts y Gonzaque Village.
A pesar de su mala fama, en Watts encontramos casas de hasta 400 mil dólares, y rentas de 800 dólares por una recámara. Esta situación ha llevado a los afroamericanos a abandonar la ciudad y a los latinos a vivir en garajes convertidos en vivienda, o compartir un departamento o casa por dos o tres familias.
La Oficina del Censo indica que la población en Watts es de 110 mil habitantes; sin embargo, debido al gran flujo de la inmigración indocumentada, se calcula que esa cifra ha sido rebasada hace varios años.
La misma densidad de población ha repercutido en las escuelas, que según autoridades escolares ahora tienen más del doble de alumnos para los que fueron construidas y, de paso, ha afectado el rendimiento de los estudiantes. En la preparatoria Jordan, recientemente se graduaron sólo 276 alumnos menos de la tercera parte del total de alumnos que inició hace cuatro años.
En lo que se refiere a las pandillas, Phillip Tingirides, jefe de policía de la estación del sudoeste, indicó que hay casi tantos de estos grupos como calles en Watts, y este año la violencia se ha incrementado en un 50% en homicidios.
Información del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) revela que el año pasado se reportaron 14 homicidios, en su mayoría relacionados con las pandillas y este año ya se han tenido 22. Algunas de las pandillas más temidas siguen siendo Bloods y Crips, sin embargo, las latinas, como la Calle 18, ya son mayoría.
La falta de participación de la comunidad latina ha llegado a tal grado, que el desfile iniciado por WCLO en 1991 para la celebración del Cinco de Mayo y que tuvo como primer mariscal a César Chávez, ya ha desaparecido, reduciendo los festejos a un festival de un día.
José Barraza, vendedor de frutas en el parque Timothy Watkins, ubicado en el bulevar Century y la avenida Central, indicó que él se estableció desde 1969 en Watts, pero no es político para andar "en borlotes" [problemas].
"Cuando llegué a vivir en la calle 99 y Century, nosotros fuimos de los pocos latinos en la área, pero nunca tuvimos problemas con la comunidad afroamericana", expresó Barraza. "Nos llevábamos bien. Y aunque no nos entendíamos, ellos no se metían con nosotros ni nosotros con ellos".
Manejando por el bulevar Century, avenida Central, Imperial Highway y calles aledañas que rodean la comunidad, es fácil percibir la presencia de los vendedores de frutas, mujeres con niños caminando en las banquetas y tiendas con nombres que reflejan los lugares de origen de los inmigrantes, que cada vez se multiplican.
No es raro ver en la avenida Wilmington a personas indigentes pidiendo dinero y algunas prostitutas ofreciéndose al mejor postor, frente a paredes que anuncian la propiedad del territorio de la pandilla local.
Los sábados y los domingos el parque Watkins se convierte en centro de reunión de familias latinas que llegan a jugar soccer, mientras que la comunidad afroamericana en los últimos años se sigue reduciendo.
El reverendo KV Tulloss, nacido y crecido en Watts, expresó que así como en los años 40 y 50 miles de inmigrantes afroamericanos de los estados del sur del país llegaron por cuestiones económicas y huyendo de la discriminación, en los últimos años se han ido donde pueden encontrar rentas más accesibles, como Riverside, San Bernardino y Moreno Valley.
"No creo que la comunidad afroamericana vaya a desaparecer por completo en Watts porque ya hay una infraestructura sistemática y política afroamericana consolidada. Lo que sí creo que hace falta es la participación de los latinos en la comunidad", expresó el reverendo. "Desafortunadamente, creo que Watts siempre será percibido como el barrio pobre y peligroso, simplemente que ahora con un rostro latino".









