Quedan pocas dudas ahora de que el presidente electo debe parte de su ventaja a la extraordinaria presencia hispana en las urnas el 4 de noviembre. Esto, por fin, indica el surgimiento de la influencia política del sector de la población estadounidense de más rápido crecimiento.
Casi diez millones de hispanos depositaron su voto la semana pasada, comparado con 7.8 millones en la elección presidencial del 2008. Esta cifra indica que los hispanos fueron el 8 por ciento de los votantes a nivel nacional.
Y los hispanos votaron 66% por Barack Obama y 32% por John McCain. Esto es un giro drástico drástico respecto al 2004, cuando más del 50% apoyó al senador John Kerry y 40% al presidente Bush.
Lo más importante es que los hispanos acabaron con la impresión de que su voto solamente tiene impacto en el suroeste. Este voto hispano para Obama no sólo fue crucial en Nevada, Nuevo México, Virginia y Pennsylvania, sino aquí en Florida.
Esta fue la primera elección en la cual un candidato presidencial demócrata obtiene una mayoría del voto hispano. En Florida, el 14% de los votantes son hispanos y el 57% de ellos respaldó a Obama. Los inmigrantes recientes que se han naturalizado obviamente están cambiando la semblanza política del estado, donde la influencia de los cubanoamericanos inclinaba la elección hacia los republicanos.
Se espera que esta influencia recién adquirida se incremente en los años venideros, a medida que el crecimiento poblacional de los hispanos siga superando al resto de la nación. Para el 2016, se cree que la población hispana llegará a los 60 millones comparado con 45 millones hoy en día. Y aunque en la pasada elección los hispanos votaron abrumadoramente por los demócratas, ambos partidos tratarán de acercarse más a este segmento de nuevos votantes en el futuro cercano.
Lo esfuerzos para alentar a los hispanos a salir a votar están dando frutos y dentro de cuatro años su influencia crecerá de acuerdo a su número y su participación.
Quedan pocas dudas ahora de que el presidente electo debe parte de su ventaja a la extraordinaria presencia hispana en las urnas el 4 de noviembre. Esto, por fin, indica el surgimiento de la influencia política del sector de la población estadounidense de más rápido crecimiento.
Casi diez millones de hispanos depositaron su voto la semana pasada, comparado con 7.8 millones en la elección presidencial del 2008. Esta cifra indica que los hispanos fueron el 8 por ciento de los votantes a nivel nacional.
Y los hispanos votaron 66% por Barack Obama y 32% por John McCain. Esto es un giro drástico drástico respecto al 2004, cuando más del 50% apoyó al senador John Kerry y 40% al presidente Bush.
Lo más importante es que los hispanos acabaron con la impresión de que su voto solamente tiene impacto en el suroeste. Este voto hispano para Obama no sólo fue crucial en Nevada, Nuevo México, Virginia y Pennsylvania, sino aquí en Florida.
Esta fue la primera elección en la cual un candidato presidencial demócrata obtiene una mayoría del voto hispano. En Florida, el 14% de los votantes son hispanos y el 57% de ellos respaldó a Obama. Los inmigrantes recientes que se han naturalizado obviamente están cambiando la semblanza política del estado, donde la influencia de los cubanoamericanos inclinaba la elección hacia los republicanos.
Se espera que esta influencia recién adquirida se incremente en los años venideros, a medida que el crecimiento poblacional de los hispanos siga superando al resto de la nación. Para el 2016, se cree que la población hispana llegará a los 60 millones comparado con 45 millones hoy en día. Y aunque en la pasada elección los hispanos votaron abrumadoramente por los demócratas, ambos partidos tratarán de acercarse más a este segmento de nuevos votantes en el futuro cercano.