Si los demócratas y republicanos no hacen algo para avivar a sus seguidores, estaremos ante unas elecciones en las que el abstencionismo y la apatía se impondrán.
La campaña está pasando por una etapa de inactividad, como es de esperarse. Pero algo está ocurriendo que me preocupa mucho. He escuchado a demasiada gente decir que están tan confundidos o desencantados con los dos candidatos que están pensando en NO VOTAR. ¿Se imagina eso?
Lo que digo no está basado en ningún estudio o sondeo científico, no. Sin embargo, oigo el mismo argumento tanto de demócratas como republicanos e independientes en diferentes partes del país. Esto contrasta con lo que se vivió durante la temporada de elecciones primarias, cuando los votantes mostraron mucho interés en el proceso político.
Varios estados reportaron una participación a las urnas sin precedentes, especialmente entre demócratas registrados.
El desencanto entre muchos estadounidenses con la administración Bush y la novedad de tener a una mujer y un afroamericano como punteros del lado demócrata no sólo le dio a la prensa mucho material de qué hablar, si no que le dio un incentivo a los votantes.
Sin embargo, ese entusiasmo por los candidatos se ha convertido en un arma de doble filo.
Muchos de los seguidores de Hillary Clinton aún no están convencidos con la idea de apoyar a Barack Obama, aunque sea del mismo partido. Y entre los republicanos, digamos que John McCain no provoca mucha pasión.
He escuchado algunos comentarios sobre los candidatos tan absurdos que ni vale la pena repetirlos. Nos hace pensar si la gente está poniendo atención a las posturas de los candidatos o sólo escuchando a los críticos. El punto es que ambos partidos van a tener que cautivar a los votantes durante las convenciones con discursos seductores y promesas hechizantes.
¿Cuál es la fórmula?Uno de los puntos principales, dice David Ayon, académico y analista de Los Ángeles, es si Obama o McCain pueden elegir a un compañero de formula que "encienda" a la nación. Luego está el tan importante discurso de aceptación. Obama optó por presentarlo en el estadio de los Broncos de Denver. En 1960 John F. Kennedy presentó su discurso de aceptación en el Coliseo de Los Ángeles y fue catalogado como uno de los discursos políticos más importantes del siglo 20. La pregunta, señala Ayon, es si Obama puede repetir la hazaña.
La lista de oradores en la Convención Demócrata incluye a gente como Michelle Obama, esposa del candidato virtual; Bill y Hillary Clinton —en diferentes noches—; varios gobernadores, senadores y congresistas. Del lado republicano, el presidente Bush y el vicepresidente Dick Cheney hablarán la primera noche.
Ambos partidos tienen la oportunidad en sus convenciones de atraer el voto hispano. Hasta la fecha los únicos hispanos prominentes que hablarán del lado demócrata son el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, y el ex secretario de Transporte Federico Peña, aunque ninguno en la hora estelar. El apoyo entre los hispanos para Obama es tan alto que algunos temen que los demócratas lo tomen por un hecho, cuando en realidad esas cifras reflejan más un rechazo a los republicanos que apoyo a Obama. Los republicanos, por su parte, aprovecharán el momento para presentar a McCain como el más actualizado en asuntos de América Latina, incluyendo libre comercio, y recordarán a los votantes que Obama nunca ha cruzado la frontera sur.
El éxito en las elecciones el 4 de noviembre dependerá de la participación electoral. Ambos partidos tienen que movilizar a su base de apoyo. En el 2004 hubo una participación récord del 63 por ciento de electores elegibles —15 millones más que en el 2000— y entre los hispanos votaron el 47 por ciento, 2 por ciento más que en los comicios previos. Sería un gran retroceso para nuestra democracia si de repente los votantes no acudieran a las urnas por falta de interés en la campaña o en los candidatos. Yo siempre digo que si uno tiene el derecho al voto y opta por no ejercerlo, no tiene la autoridad moral para quejarse de su gobierno. Hay que informarse mejor y salir a votar. Vote por quien quiera, pero vote.
(María Elena Salinas es autora del libro "Yo soy la hija de mi padre: Una vida sin secretos". Conéctese a www.mariaesalinas.com)







