¿Qué quieres ser cuando seas grande? Médico, enfermera, bombero, responden los niños, y nunca falta el que dice artista o cantante.
Salir en televisión y ser como los famosos son anhelos de muchos desde niños, pero para serlo no hay que esperar a ser adulto.
"La cosa más maravillosa de la actuación, por ejemplo, es que puedes comenzar a cualquier edad", expresa Helen Gordon, profesora de actuación por más de 10 años y fundadora de la academia Helen Anzalone Studio, en Burbank.
Si su hijo o hija quiere ser estrella de cine, televisión o de la música, la mejor recomendación, según los expertos de estas disciplinas, es que comience por descubrir su talento.
No importa si es bonito o feo, güerito o morenito. Si tiene talento y cree estar preparado para este mundo de la farándula, no lo límite. Aunque, de entrada, debe saber que la competencia es dura. Francisca Morales, madre de Eli Vargas, un joven actor de 16 años que inició su carrera siendo niño, lo sabe por experiencia propia.
"Mientras el talento de su hijo destaque, lo sepa guiar y haya un poco de suerte, no es tan complicado", dice.
Eli Vargas comenzó desde los 5 años a participar en obras de teatro de la escuela, luego en grupos musicales y de ahí surgieron las primeras oportunidades para participar en comerciales de publicidad, cine y televisión.
Gordon dice que " lo ideal es que comiencen con clases de actuación o canto a los 5 años de edad, porque ya están enfocados y comienzan a leer".
Isela Sotelo, directora ejecutiva de la Escuela de Arte y Música de Los Ángeles (LAMAS), una reconocida institución localizada en el Este de LA, dice que son pocos los infantes que llegan a ser famosos.
"A una muy corta edad, el niño todavía no desarrolla la personalidad necesaria para hacer un trabajo profesional", explica.
Cómo nace una estrellaEl talento se hereda, pero también hay quienes aseguran que se crea.
Gordon comenta que en un niño actor el talento es natural. "Sólo necesita tomar clases para tener un poco de dirección y listo".
Las clases después de escuela son una garantía para ayudar al niño a enfocar sus gustos. A los 3 años de edad, un pequeño puede dar las primeras muestras de talento. El deseo de ser actor o cantante debe ser del niño y no de los padres, expresa Gordon.
"Los padres no los deben empujar a que actúen, es muy obvio cuando un niño no quiere hacerlo", dice la experimentada entrenadora de actores.
Gordon y Sotelo coinciden en que si un niño toma como parte de un juego la responsabilidad que implica ser actor o cantante, le resulta más divertido.
"Si no le da miedo, no se molesta cuando lo corrigen o no es muy sensible al momento de recibir una orden, si lo ve como algo natural, tiene carácter para esta carrera", expresa Sotelo.
Detrás del telónLa fama de un niño no sólo depende de su talento, sino también del esfuerzo y dedicación de los padres. Moreno cuenta que es una "verdadera travesía" entrar al terreno artístico.
"Hay que buscar agente, mánager, saber de sindicatos, producciones, de tantas cosas que yo todavía estoy aprendiendo", relata.
Francisca Moreno es una madre muy dedicada a sus tres hijos. Desde que ellos estaban pequeños, siempre les fomentó el amor por las bellas artes.
Eli mostró interés por la actuación en edad escolar y aunque los maestros hacían comentarios sobre su talento, Moreno nunca le dio importancia.
"Se dice mucho sobre el abuso a los niños actores, lo peligroso, a mí me daba miedo, pero las oportunidades no dejaban de llegar para mi hijo y entonces decidí informarme más", dice Moreno.
Eli Vargas ha trabajado para producciones como las de Nickelodeon y obras de teatro como Too Many Tamales, entre otras.
Moreno tuvo que enfrentarse a un mundo totalmente desconocido: agencias de talento, agentes, mánager, contratos, sindicato, etc.
"Un buen consejo que yo he seguido es acercarme a la gente que sabe. Los maestros de mi hijo, otras mamás de actores y la directora de LAMAS han sido una gran guía", comenta esta madre mexicana.
Sotelo dice que a Moreno, como a cualquier otro padre de familia que se ha acercado a la institución que representa, les aconseja dónde ir o qué hacer. Moreno explica que lo primero que aprendió es que un agente no es lo mismo que un mánager.
"Tuve que aprender cómo buscar uno que fuera confiable, porque hay muchos estafadores", advierte.
Tuvo que aprender las ventajas de pertenecer a un sindicato y a leer un contrato.









