TEGUCIGALPA/AP
— Sectores empresariales y políticos rechazaron ayer la decisión del presidente Manuel Zelaya de incorporar a Honduras a la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba) por considerarla una "asociación política y militar de carácter ideológico".La adhesión la formalizará Zelaya en una ceremonia pública en Tegucigalpa el 25 de agosto con la asistencia de los presidentes Hugo Chávez de Venezuela, Evo Morales de Bolivia y Daniel Ortega de Nicaragua, y el vicepresidente cubano Carlos Lage.
"Alba conspira contra la libertad de comercio, las libertades individuales y la libre determinación de la sociedad", dijo en un comunicado el Consejo de la Empresa Privada (COHEP), que agrupa a 60 organizaciones. Y va en contra de las regulaciones de la Organización Mundial del Comercio, de la cual Honduras es miembro, y de todo lo que representa el libre comercio y la empresa".
Indicó que Alba "está a favor de medidas arbitrarias como la disolución de los poderes del Estado, la confrontación permanente con las cúpulas empresariales, el cuestionamiento de las centrales obreras, la precariedad del poder judicial, el estrangulamiento de la libertad de prensa y, sobre todo, la nacionalización de empresas y la promoción de un exagerado intervencionismo del gobierno".
El ex presidente Ricardo Maduro (2002-2006) aseguró que "al firmar el convenio de Alba, el gobierno declarará la guerra a más de 1,2 millones de hondureños que residen en Estados Unidos y que envían (casi 3.000 millones de dólares en) remesas cada año a sus familiares y sostienen nuestra economía, y que podrían ser deportados".
Calificó de "pésima" la estrategia de Zelaya en relaciones internacionales porque "no podemos morder la mano del principal socio económico: Estados Unidos".









