Un colorido espectáculo presentado en Navy Pear por el Cirque Shanghai Gold fue el escenario de un curioso encuentro tras bambalinas entre un grupo de estudiantes latinos de Pilsen.
Lo curioso del hecho comienza con que los jóvenes acróbatas chinos, de edades muy similares a los estudiantes, entre los 8 y 17 años, escucharon acerca de una escuela primaria de más de 500 estudiantes llamada Manuel Pérez Jr., en la que además de inglés y español les enseñan mandarín (chino) como tercer idioma. Por lo que los invitaron a una de sus presentaciones.
El chino, lengua nativa de unas 1,200 millones d
e personas, tiene como forma hablada estandarizada el mandarín, idioma oficial también en la República Popular China y Taiwán, además de ser una de las cuatro lenguas oficiales de Singapur.
Sólo el mandarín tiene cerca de 885 millones de hablantes, por encima de cualquier otro idioma del mundo y ahora estos niños de Pilsen también podrán hablarlo en un futuro muy cercano, gracias a la visión adelantada de la escuela que cuenta entre su personal de maestros con Mrs. S. Zou, para las clases en primaria y a Ms. J. C. Wu para las intermedias y superiores en los últimos dos años.
Al término del show, algunos de los estudiantes acompañados de sus familias, sus maestras de chino y de otras materias, se reunieron todavía impresionados por el talento de los acróbatas y, entre firmas de autógrafos intercambiaron ideas, practicaron lo aprendido, contando con el apoyo de un intérprete, además de e-mails para comunicarse posteriormente.
Marisela Reno, maestra de sexto grado de la Pérez dijo que el 99% de estudiantes son hispanos “pero también tenemos afroamericanos. La enseñanza de este idioma ha sido una experiencia única porque introduce una tercera cultura en los niños, ellos se sienten bien, el alcalde los escuchó cantar en chino y fue emocionante”.
“Pude comunicarme con ellos, me encantó el circo y me gustaría ser acróbata, ¿porque no?, los números me han parecido lo más difícil, afirmó Jorge Ponce, de 12 años.
Angélica Parra, madre de Victoria, de 11 años, recordó: “Mi hija se aprendió una canción en chino para el día de las madres del año pasado. Cuando vamos a China Town, practica saludando a todos”.
Miss Wu, nacida en Cantón y una de las maestras del programa por un año explica que cuando empezó a dar clases los estudiantes llevaban un año aprendiendo.
“Al principio fue difícil pero los niños se esforzaron mucho. Cuento con el apoyo de los maestros de la escuela que vienen a mi clase y ayudan bastante, y me doy cuenta que los maestro también están aprendiendo.









