Los 723.5 millones de dólares de inversión en la Terminal Internacional Tom Bradley (TBIT) del Aeropuerto de Los Ángeles (LAX), empiezan a dar sus frutos.
Aunque la renovación de esta terminal, construida en 1984, no se completará hasta dentro de unos 20 meses (del total de 30 planeados desde el comienzo de las obras en enero 2007), las mejoras en la que es la mayor renovación de aeropuertos de todo el país se van notando en algunos puntos, como los puestos de aduanas.
Dos tercios de los cien mostradores que para muchos visitantes e inmigrantes son el primer punto de contacto con el país cuentan ya con mejor iluminación y un sistema de líneas de espera más eficiente, buscando aminorar los 45 minutos en promedio que los viajeros internacionales tienen que esperar en horas punta. El tercio restante estará listo en unas dos semanas.
La rigurosidad del sistema de control de fronteras estadounidense no será menor, pero Mike Flemming, portavoz del Servicio de Protección de Aduanas (CBP), explica que la idea es hacer que el trámite sea lo menos oneroso posible para los viajeros.
"CBP tiene más discrecionalidad en el aeropuerto para actuar ante situaciones sospechosas", explica Flemming, señalando que no es necesario encontrar prueba de actuación fraudulenta, sino que bastan indicios como nerviosismo por parte del pasajero para que pase a formar parte de los entre 300 y 400 viajeros que en promedio son enviados diariamente a las oficinas de investigación ubicadas en el aeropuerto.
"Pero de esos sólo entre 50 y cien tienen problemas más serios que un simple trámite burocrático o una primera impresión equívoca", indica Cristina Gámez, otra de las agentes de CBP.
Entre las ventajas más tangibles para los pasajeros estarán el nuevo sistema de seguridad para equipajes, en el que las máquinas de detección de explosivos estarán tras los mostradores de facturación, lo que permitirá a los pasajeros entregar sus maletas en un solo punto.
Las reformas traerán también más espacio con la creación de cuatro nuevas lujosas salas de espera en las plantas cuarta y quinta de la TBIT, aunque sólo al alcance de los privilegiados que viajen con boletos de negocios o primera clase.
Estas salas, cuyo costo se estima en unos 20 millones, están financiadas por las aerolíneas beneficiarias y no forman parte del costo total del proyecto de renovación de la TBIT.
De ellas tres servirán a grupos de aerolíneas que forman parte de alianzas de vuelo (STAR, SkyTeam y Oneworld) y una cuarta a compañías independientes no afiliadas.
En total, las cuatro salas suman una superficie de casi 47 mil pies cuadrados, lo que supone un 72% de aumento de espacio con respecto a las 16 áreas independientes y más pequeñas que existían anteriormente.
La renovación eliminará también dos de las ocho cintas transportadoras de equipaje con que inicialmente contaba la terminal, pero las seis nuevas serán más grandes, permitiendo acomodar todo el equipaje de un vuelo (incluidos los de los Airbus A380) en una sola cinta.
Thomas Winfrey, portavoz de Los Ángeles World Airport (LAWA), compañía bajo la que opera LAX, explica que por la TBIT pasan entre ocho y nueve millones de pasajeros anuales del total de los 62 millones que utilizaron LAX el pasado año. El tráfico internacional del aeropuerto aumentó en el 4% el pasado año, mientras que el doméstico bajó en un 1%.
Las renovaciones permitirán unas 15 nuevas frecuencias internacionales, ya sea con nuevas aerolíneas o incrementando vuelos con las ya existentes —desde que comenzaron las obras en 2007— hasta 2009.
Mark Thorpe, director de desarrollo de servicios aereos de LAWA señala que incrementar el volumen de dos millones de toneladas de carga anual que LAX maneja anualmente es también crucial para este aeropuerto y la economía regional.








