Con más de un tercio de la población nacida en otro país, Los Ángeles es la capital de los inmigrantes y de la inmigración indocumentada, afirmaron ayer políticos y expertos durante una audiencia pública de la Comisión en Seguridad y Cooperación del Congreso estadounidense.
De acuerdo con las cifras reveladas, el condado de Los Ángeles es hogar de 9.9 millones de personas, de las cuales 3.5 millones nacieron en el exterior. De éstas, se calcula que un millón son inmigrantes indocumentados.
"Los Ángeles es la puerta para millones de nuevos inmigrantes en Estados Unidos. Es una ciudad multicultural reconocida por sus logros e iniciativas para ayudar a las comunidades migrantes", dijo la congresista federal Hilda Solís, quien forma parte la comisión especial de la Casa de Representantes. "Ahora examinamos el impacto regional y las oportunidades de migración en Los Ángeles en el contexto global".
A la reunión realizada en la Universidad del Estado de California en Los Ángeles (CSULA) fueron invitados activistas comunitarios y expertos del fenómeno migratorio.
Uno de los expertos invitados fue el Raúl Hinojosa-Ojeda, catedrático de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) y director del Centro de Desarrollo e Integración Norteamericana, quien habló sobre el efecto negativo de las redadas migratorias y la necesidad de arreglar el sistema de inmigración.
"Nuestra investigación provee cálculos específicos sobre cómo legalizar y apoyar las necesidades de los trabajadores legalizando el estatus y combinándolo con servicios financieros para producir resultados económicos de ganancia, tanto para las sociedades que envían como las que reciben", señaló Hinojosa-Ojeada.
Según el experto, un estudio de UCLA revela que en los últimos 25 años de California la población de trabajadores inmigrantes ha incrementado de 16.8% en 1980 a 34.5% en 2005. Su contribución a la economía del estado durante ese mismo período ha sido de 5.5 billones de dólares, y en Los Ángeles ha alcanzado 1.5 billones.
"El efecto de remover una porción significativa de la fuerza laboral indocumentada tiene consecuencias devastadoras en la actividad económica, particularmente en California y Los Ángeles", manifestó Hinojosa-Ojeda, agregando que quitar a los indocumentados puede afectar en 225 mil millones de dólares la economía de California y 80 mil millones la economía de Los Ángeles.
Por su parte, el padre Richard Estrada, invitado como testigo del fenómeno migratorio en Los Ángeles, el sistema migratorio estadounidense no sólo está roto, sino que es "inhumano e inmoral".
"Separar a los niños estadounidenses de sus padres y realizar redadas de trabajadores que no son criminales es inmoral, moralmente inaceptable… las leyes de inmigración deben ser reformadas", declaró Estrada ante los congresistas.
El padre Estrada aseveró que Estados Unidos debe enfrentar la inmigración en dos niveles. En primer lugar reformando las leyes migratorias que otorguen la residencia permanente para quienes ya tienen hechas sus vidas aquí, y segundo ayudando a los países de los cuales provienen los inmigrantes.
Un tercio de los católicos son latinos o descendientes de hispanos.
La congresista Diane Watson, quien representa al distrito del sur de Los Ángeles, en donde cohabitan latinos y afroamericanos, señaló que la discusión migratoria tiene un trasfondo político y que reforzar la frontera del sur —y no la del norte— refleja que existe una resistencia específica contra la migración proveniente de Latinoamérica.
"Tenemos que reconocer que no podemos vivir aislados, que estamos unidos al resto del mundo. Tenemos que saber y aprender a vivir con el mundo… la mejor sugerencia es que necesitamos expandir las ‘tarjetas verdes’", dijo Watson.
"Las redadas son inhumanas… no podemos penalizar a alguien porque trabaja", agregó.
Angélica Salas, directora de la Coalición de Derechos Humanos de Los Ángeles (CHIRLA), fue la encargada de hablar sobre los trabajadores inmigrantes en el condado angelino. Dijo que 1.3 millones son asiáticos y 4.7 millones son hispanos.
"Los inmigrantes abren el 80% de los nuevos negocios en Los Ángeles y crean trabajo no sólo para ellos sino para todos los angelinos", dijo Salas. Las industrias más visibles donde trabajan inmigrantes son la moda, la comida y la construcción.
Salas agregó que la cara humana de la inmigración se ve reflejada en los menores de edad, que son quienes al final sufren las consecuencias de las redadas, de la poca protección hacia los trabajadores inmigrantes y la separación familiar. El 63% de niños proviene de hogares inmigrantes; de éstos 77% son ciudadanos estadounidenses.
Otros datos revelados sobre la inmigración incluyen que los latinos y los asiáticos tienen un poder de consumo que llega a las 1.05 billones de dólares y que en los últimos años se ha duplicado la cantidad de personas que solicita la ciudadanía estadounidense.







