bogota, colombia
— Mientras en las primeras horas del día señalado los rescatados iniciaban uno normal dentro de su largo cautiverio, sin sospechar que pasarían su primera noche en libertad, el Comandante General de las Fuerzas Militares, General Freddy Padilla, se arrodilló antes de salir de su casa para pedirle al alma de su madre por el éxito de la operación.“Yo nunca te he pedido nada, pero ahora te pido esto, que es muy especial”, explicó emocionado el alto oficial y agregó: “Le dije que nosotros necesitábamos ir por ellos, que recuperaran su libertad y no hubiera ningún muerto, incluso ni de los bandidos”.
Padilla, quien estuvo al frente de la operación en donde se le arrebató a la guerrilla de las FARC 15 secuestrados, recibió en su despacho a EL DIARIO/LA PRENSA para explicar detalles de la acción.
El rescate comenzó a cocinarse el año pasado cuando un grupo de oficiales de inteligencia planeó la estrategia que comprendía dos fases: la infiltración como tal de frentes guerrilleros y la operación en sí misma.
“En este caso la infiltración consiste en colocar personas de las fuerzas armadas en las estructuras del Secretariado, facilitado por miembros que están en posiciones claves en esta organización, que están cansadas de estar en las FARC”, dijo.
La labor de inteligencia fue favorecida por los problemas de comando y control, que han dificultado la comunicación dentro de la insurgencia y los ha llevado a usar correos humanos.
En ese cruce de informaciones es donde la inteligencia de la fuerza pública actúa.
Por esto alias César, comandante del frente primero, que tenía a los secuestrados pensó que era una orden del Secretariado el traslado de los plagiados por una misión humanitaria internacional hacia los campamentos del actual jefe alias Alfonso Cano, y a su vez éste pensó que era una operación planeada por César.
En abril de este año se empezó a pensar en el operativo en donde participaron cuatro tripulantes de la fuerza aérea y ocho miembros de inteligencia quienes tomaron clases de actuación durante dos semanas para representar sus papeles: dos de guerrilleros, un camarógrafo, un periodista y cuatro extranjeros de la misión.
“Miramos con detenimiento las dos liberaciones anteriores. Qué fue lo que hicieron los helicópteros, qué hizo la gente y cómo se comportaron porque era importante que siguiéramos un patrón y no resultara extraño para ellos”, reveló Padilla.
Incluso los miembros de inteligencia que llegaron en la aeronave haciéndose pasa por subversivos sugieren que suban amarrados a los secuestrados.
“A nosotros nos convenía porque habían uniformados que tienen disciplina militar y lo más seguro es, que estando dentro del helicóptero iban a pensar en secuestrar al helicóptero para obligarlo a aterrizar y recuperar su libertad”, explicó Padilla.
En todas las estructuras de las FARC se ha hecho la misma labor de infiltración y la primera que dio resultado fue la del grupo en donde estaba Ingrid Betancourt y los tres norteamericanos, pero hubiera haber sido otro grupo de plagiados.
“La divina providencia quiso que fueran ellos, que son como parte de la joya de corona para las FARC, son parte fundamental en la presión, en el chantaje político que hace la insurgencia”, aseguró.
El alto oficial, con 40 años de servicio, se siente feliz y dice que ya se podría ir satisfecho al retiro, aunque advierte que en este momento es cuando menos se puede bajar la guardia.
“Probamos que los rescates militares no sólo pueden ser posibles, sino que pueden ser perfectos, como lo dijo Ingrid”, enfatizó Padilla.
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