MÉXICO, D.F.— Durante 11 meses, la familia de Nelson Vargas, ex director del Consejo Nacional del Deporte y empresario de la natación, sufrió en silencio la agonía de no tener ninguna noticia sobre su hija Silvia, de 18 años, quien fue secuestrada en septiembre del año pasado.
Sin embargo ayer rompió con sus propias convicciones y salió a la luz pública, justo el día en que se publica el Acuerdo Nacional sobre la Seguridad, la Justicia y la Legalidad, pactado hace apenas cuatro días, y que busca combatir la delincuencia.
"Quiero que sepan que el acuerdo sigue en pie, solamente devuélvanme a mi hija y ustedes tendrán su recompensa", dijo Silvia Escalera, madre de la víctima y esposa de Vargas, ex deportista olímpico y fundador de una cadena de centros de entrenamiento de natación que revolucionaron la enseñanza de esta disciplina en el país.
Los Vargas iniciaron una campaña para recuperar a una de los suyos con este singular diálogo con los delincuentes vía medios de comunicación.
No pidieron ayuda al gobierno, quien recientemente enfrentó otro escandaloso plagio que culminó en asesinato: el de Fernando Martí, hijo de un millonario comerciante de artículos deportivos.
Este caso impulsó la firma del Acuerdo Nacional sobre la Seguridad, en el cual el gobierno, empresarios, sindicatos y sociedad civil se comprometen a llevar a cabo 74 acciones en contra de la violencia y el crimen organizado; entre ellas, la formación o fortalecimiento de unidades estatales para el combate al secuestro.
"Apelo a su humanidad, ya que ustedes seguramente tendrán a alguien que los quiere y tienen a alguien a quien querer. En el nombre de Dios, devuélvanme a mi hija", suplicó la madre en un discurso que leyó a la prensa en la calle, justo en la esquina del edificio donde montó una gigantesca pancarta con la fotografía de su hija y los teléfonos y correos donde podrán localizarla.
En esta se lee: "Por favor devuélvanme a mi hija Silvia, serán recompensados".
Este plagio tiene varias similitudes con el secuestro del hijo del empresario Martí, quien, curiosamente, le compraba ropa a la marca Nelson Vargas.
Tanto Silvia Vargas como el pequeño Martí fueron secuestrados cuando se dirigían de su casa a la escuela en la zona sur de la ciudad y en ambos casos la familia tuvo contacto con los plagiarios y los contactos se interrumpieron abruptamente.
"De corazón, no hay rencor ni odio. No habrá represalias y sí recompensa para quien nos dé informes precisos para dar con ella o para quien nos la devuelva", garantizó ayer Silvia Escalera, quien dijo que no pide ayuda a la policía porque tiene esperanzas de que los plagiarios le entreguen a su hija.
El Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad (ICESI), calculó recientemente que en el país se cometen 6,500 secuestros anualmente lo que equivale a más de 17 casos diarios, entre los denunciados y los que no se reportan.
La semana pasada, la organización no gubernamental europea Pax Christi, emitió un informe en el cual colocó a México en el primer lugar por el número de secuestros con tres o cuatro al día.
El gobierno federal, por su parte, reconoció que este año ha intervenido en 136 denuncias de secuestro y tiene conocimiento de 314 en todo el país.
Hartos de esta situación, empresarios y organizaciones civiles convocaron a una marcha para el próximo 30 de agosto que se llevará a cabo en Ciudad de México y 17 de los 32 estados mexicanos.
La cúpula empresarial, representada en organismos como el Consejo Patronal de la República Mexicana (Coparmex), la Confederación de Cámaras Industriales (Concamín) y la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), anunciaron su participación en el evento, a pesar de su común apatía a las movilizaciones sociales.
El delito del secuestro ha pegado directamente a los bolsillos y la sensibilidad de los hombres de negocio sin importar el giro de sus actividades.
La fortuna de Nelson Vargas es producto de un trabajo de muchos años picando piedra. Este veterano clavadista compitió durante 15 años y llegó a ser campeón nacional y bronce en Panamericanos de Mar de Plata.
En 1978 hipotecó su casa, pidió prestado y logró construir su primera acuática, en el norte del Distrito Federal, empujado por la creciente necesidad de instalaciones adecuadas para la práctica de la natación.
Con el tiempo se expandió, a base de tesón y trabajo directo en su negocio. Hoy tiene 12 acuáticas que conforman la red de albercas Nelson Vargas, nueve de ellas en el Distrito Federal y zona conurbada y el resto en el interior del país; tiene su propia marca de ropa, una red de gimnasios... y una hija secuestrada.








