BAGDAD, Irak.— El primer ministro iraquí anunció ayer en una muestra de optimismo que su gobierno ha acabado con el terrorismo en el país, después de varios ataques contra extremistas sunitas y milicias chiitas.
Nuri al Maliki ordenó los ataques para aumentar la autoridad del gobierno en zonas de Bagdad y alrededores, que estaban bajo el control de grupos armados desde la invasión estadounidense de 2003.
"Intentaban hacerse con Bagdad y controlarlo. Pero gracias a la voluntad de las tribus, las fuerzas de seguridad, el Ejército y todos los iraquíes, los hemos derrotado", declaró Al Maliki.
El dirigente hablaba en una ceremonia que marcaba el quinto aniversario del asesinato del ayatola Mohammed Baqir al Hakim, un líder opositor de Sadam Husein que fue asesinado en un ataque de coche-bomba en la ciudad de Nayaf, sureste de Irak, después de volver del exilio en Irán.
Los ataques de los insurgentes plagaron Irak después de la invasión de Estados Unidos, pero la violencia en el país ha llegado ahora a sus niveles más bajos en cuatro años. El cambio se debe al aumento de fuerzas estadounidenses, la revuelta tribal sunita contra Al Qaida y las operaciones de Al Maliki, entre otros factores.
El dirigente planea visitar los Emiratos Árabes Unidos el domingo e Italia y Alemania en las próximas semanas, aparentemente con la esperanza de que la seguridad en su país resulte en un mayor apoyo internacional.
Irak está además disfrutando de un aumento en sus beneficios generados por el petróleo, a medida que los precios del crudo se disparan y el país genera los mayores niveles de producción desde la caída de Husein. El gobierno espera ganar 70,000 millones de dólares gracias al petróleo en 2008 si los precios se mantienen altos.








