En esto hicieron hincapié los líderes de la oposición, que señalaron a Kirchner como el dueño del poder y advirtieron que por ello ''no es feliz'' la designación de Carlos Fernández en reemplazo de Martín Lousteau, quien dimitió este jueves en la noche como ministro de Economía.
Nadie duda de que la designación de Fernández, ''un puro K'', el matrimonio Kirchner dobla su apuesta por el modelo económico basado en el aliento al consumo, así como su estilo de confrontación ante cualquier conflicto, como ocurre ahora con el sector agropecuario.
''No tiene que cambiar nada'', subrayó Fernández poco antes de asumir al frente de la cartera económica con un perfil más político que técnico por su larga militancia en el gobernante Partido Justicialista (peronista), cuyo liderazgo acaba de lograr Kirchner.
Lousteau renunció después de que la jefa del Estado rechazara propuestas suyas para frenar la inflación con medidas para ''enfriar'' la economía, según confiaron a Efe fuentes oficiales.
Además, mantenía disputas con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a quien se atribuye la dureza del Gobierno en las negociaciones para superar el largo conflicto con el campo, que rechaza la presión impositiva y regulaciones oficiales.
A Moreno, otro hombre de confianza del matrimonio Kirchner, se le atribuyen presiones a las empresas para contener el alza de precios, así como la presunta manipulación hacia la baja de los datos oficiales de inflación, sumidos en el generalizado descrédito.
Expertos y consultoras coinciden desde hace meses en que la amenaza de la inflación hace necesario corregir el modelo económico, basado en un fuerte aliento al consumo y una política cambiaria que mantiene devaluado al peso en un 68 por ciento frente al dólar, a pesar de la depreciación de la moneda de EE.UU.
En los últimos días proliferaron los rumores de que Lousteau se proponía atenuar la presión del Fisco sobre el sector agropecuario, acordar medidas para multiplicar su producción y contener el consumo interno en vista del contexto internacional de alza de precios de los alimentos.
En su primer discurso como líder del peronismo, en la noche del jueves, Kirchner ratificó su modelo y además sugirió que hubo cierta responsabilidad del campo en los incendios de pastizales, que en los últimos 15 días causaron grandes trastornos de tránsito y ahumaron a Buenos Aires.
Las asociaciones agropecuarias reaccionaron con una moderada esperanza ante el cambio de ministro de Economía, pero remarcaron que sigue la cuenta atrás en la ''tregua'' a la huelga y bloqueos de rutas que hicieron durante 21 días y que vence el 2 de mayo próximo.
El economista y diputado opositor Claudio Lozano se lamentó ayer de que ''los Kirchner'' no han tomado nota ''de que se acabaron'' las condiciones internacionales que favorecieron al modelo que aplicó el ex presidente (2003-2007).
''Esto se acabó a fines del 2007, cuando el precio de los alimentos acumuló un alza del 30 por ciento y empezó la crisis financiera internacional'', subrayó a radios bonaerenses al poner el acento en la amenaza de la inflación.
En el 2007 las consultoras calcularon que la inflación osciló entre el 18 y el 20 por ciento anual frente al dato oficial de 8.5 por ciento.
''Estamos ante un universo imprevisible político y económico: Kirchner dobló la apuesta cuando todos esperábamos un poco de racionalidad'', advirtió ayer Elisa Carrió, líder de la opositora Coalición Cívica, quien ocupó el segundo lugar en las elecciones presidenciales que en octubre pasado ganó Cristina Fernández.
Carrió sostuvo que el ex presidente ''es el dueño del poder absoluto'', mientras que Gerardo Morales, líder de la Unión Cívica Radical, segunda fuerza parlamentaria, advirtió que Kirchner ''está descontrolado y la presidenta perdió el control de la situación'' cuando lleva cuatro meses y medio al frente del Gobierno.
''Nerón vuelve: el plan secreto para incendiar la ciudad y llenar de humo al campo'', tituló el semanario humorístico Barcelona, cuyo lema es ``una solución europea para los problemas argentinos''.EFE






