SAN ANTONIO — Los tres ciudadanos estadounidenses que fueron rehenes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) desde febrero del 2003 y que el miércoles 2 de julio pasado fueron liberados junto con otros 12 prisioneros por el ejército colombiano están en buen estado físico y sicológico, informaron los dos especialistas que encabezan su evaluación en el Centro Médico Militar Brooke (BAMC) de San Antonio, Texas.
Marc Gonsalves, Thomas Howes y Keith Stansell, que servían como contratistas del Departamento de Defensa (DOD) cuando fueron capturados por las FARC luego de que su avioneta chocó por una falla en el motor, “están en muy buenas condiciones físicas, muy fuertes y pese a que los resultados de algunos exámenes médicos aún están pendientes, todo se ve muy bien”, dijo en conferencia de prensa el coronel Jackie Hayes, jefe de cuidado intensivo y pulmonar de BAMC.
“Están alegres y continúan con el proceso de evaluación médica […], pero todo se ve bien hasta ahora”.
“Estos individuos han soportado cinco años y medios separados de sus familias, viviendo en un ambiente particularmente desafiante y lo que puedo decir sobre ellos es que son muy fuertes, resistentes al estrés y que están muy bien”, dijo el coronel Carl Dickens, sicólogo del programa Survival, Evasion, Resistance and Escape (SERE) de la Joint Personnel Recovery Agency del DOD. “[…] Fueron capaces de adaptarse y lidiar con la situación”.
Tras su rescate, en el que también fue liberada la ex candidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt, los tres fueron trasladados a San Antonio el mismo 2 de julio para iniciar de inmediato el ‘Proceso de Reintegración’, diseñado para militares y contratistas o civiles al servicio del DOD que han pasado por una situación de cautiverio. En el caso de los contratistas y los civiles, el proceso es voluntario y pueden abandonarlo en cualquier momento, aseguró Dickens.
“Este proceso busca proteger a los liberados y sus familiares, proveerles con ayuda y asistencia social mientras pasan por un período de transición”, dijo el mayor general Keith M. Huber, comandante general del United States Army South. “Consiste en exámenes y atención médica, apoyo sicológico, informes de inteligencia (intelligence debriefings) y reuniones y apoyo familiar”.
Huber dijo que Stansell sostuvo el jueves la primera reunión privada con sus padres, su hijo y su hija, y añadió que Gonsalves y Howes tendrían sus primeras reuniones privadas con sus respectivas familias en el transcurso de la tarde de hoy. El mayor general agregó que los tres liberados podrían participar en una ceremonia pública en los próximos tres o cuatro días en el que harían sus primeras declaraciones a la prensa, aunque enfatizó que la decisión depende de ellos.
El ‘Proceso de Reintegración’, explicó Huber, se divide en tres etapas. La primera es el regreso de los liberados a territorio estadounidense; la segunda -en la que están Gonsalves, Howes y Stansell- es el traslado a un centro médico regional para los exámenes médicos y sicológicos; y la tercera es el regreso a casa donde continúa el cuidado médico y psicológico necesario.
“No hay un tiempo específico de duración [del ‘Proceso de Reintegración]”, dijo Huber. “Es algo obviamente individual que depende de los liberados, su condición y sus familiares, pero […] la segunda etapa por lo general dura entre dos y cuatro días, y luego regresan a casa”.
Huber, quien recibió a Gonsalves, Howes y Stansell el miércoles a las 11:30 pm en la Base Lackland de la Fuerza Aérea en San Antonio, Texas, contó en español que lo saludaron “mano a mano, bien fuerte, con los ojos bien claros y una sonrisa grandísima”.









