Desde temprana edad, los niños asmáticos reciben atención médica mediante inhaladores. [FOTO: EFE]
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Efe/Reportajes — El tabaquismo y los efectos del humo de tabaco se han convertido en uno de los principales problemas de salud en la actualidad. Los últimos estudios científicos alertan sobre la relación entre el tabaquismo de los padres y la propensión de los hijos a padecer enfermedades respiratorias, como el asma.

Con el cambio de hábitos y la evolución de la sociedad, el asma se está convirtiendo en una de las enfermedades de mayor crecimiento entre la población, y en una de las que genera mayores recursos económicos en la salud pública para paliar sus efectos.

El aumento de la contaminación y las alergias, así como la herencia genética y la obesidad aparecen como las principales causas de la aparición de esta enfermedad respiratoria, aunque cada vez más se constata que el tabaquismo, tanto activo como pasivo, es el factor que más ha ayudado al crecimiento del asma, en niños y adolescentes principalmente.

Es más común

El asma es una enfermedad crónica que se caracteriza por una dificultad en la respiración y silbidos, que se producen cuando el revestimiento de los bronquios se inflama y se estrechan las vías respiratorias, lo que conlleva una disminución del aire que entra y sale de los pulmones.

Por ello, el tratamiento para paliar sus efectos se basa en unos inhaladores que suministran, de forma moderada, la medicación necesaria para abrir las vías aéreas y facilitar la respiración del paciente.

Uno de los causantes de esta enfermedad respiratoria es el humo del tabaco que, como afirma la neumóloga experta en asma Teresa Bazús, “es un agente tóxico cuya composición de sustancias nocivas es muy elevada, e incide sobre la vía aérea, donde desencadena una respuesta inflamatoria local”, y eso desemboca en una enfermedad respiratoria.

Tabaco, Asma y niños

Según datos extraídos del estudio “Asma y humo de tabaco”, publicado en la revista Archivos de Bronconeumología, existen evidencias que indican que el hábito de fumar en los padres se relaciona con un incremento en la enfermedad del asma y síntomas respiratorios en los niños.

Asimismo, el estudio concluye que el tabaquismo materno tiene mayor influencia que el paterno en el asma infantil ya que, tal y como afirma el coordinador de Asma de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), el doctor Vicente Plaza, “los niños asmáticos de madres fumadoras, sufren un asma más grave y tienen menor capacidad pulmonar que aquellos cuyas madres no fuman”.

Otro estudio, realizado en Alemania, muestra que los hijos de padres fumadores en el hogar tienen menor capacidad respiratoria que los niños cuyos padres no son fumadores, así como que el tabaquismo pasivo tiene un efecto adverso sobre la función pulmonar y predisposición al asma infantil.

 

“Hasta los seis años existe una fuerte relación entre el tabaquismo en el hogar y la incidencia de silbidos y asma en los niños”, afirma la neumóloga Bazús, quien destaca que “existen tres momentos de los niños en los que la exposición al humo del tabaco es muy relevante en relación a la afectación pulmonar: el período de gestación, los dos primeros años y el resto de la infancia”.

El coste del Asma

La lucha contra el asma tiene unos costes económicos que crecen exponencialmente, hasta el punto que, según el estudio ASMACOST, financiado y desarrollado por la SEPAR, muestra que en España los pacientes con asma consumen el 2% de toda la inversión en salud pública, más que el SIDA y la tuberculosis juntos.

 

Aun así, los costes mortales son los más importantes, y aunque la tasa de letalidad del asma es relativamente baja en comparación con otras enfermedades crónicas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) contabilizó en 255, 000 las personas que fallecieron por esta causa en 2005.

 

Según la doctora Teresa Bazús, “el 46% de las muertes por asma se asocian al tabaquismo activo”, una tasa elevada y que demuestra la relación entre tabaco y asma, un hecho que es “preocupante” cuando son niños y adolescentes quienes sufren esta enfermedad por el humo de tabaco que les rodea.

Freno al tabaco

Por todos estos motivos, el presidente de la SEPAR, el doctor Julio Ancochea, asegura que “cada vez se hace más evidente la necesidad de apoyar el desarrollo de programas de prevención encaminados a evitar en lo posible la incorporación de los jóvenes a esta adicción, que en la actualidad se inician en los 11 y 13 años”.

 

En este ámbito, la SEPAR y otras organizaciones de prevención del asma aplaudieron el Convenio Marco para el control del Tabaco que la OMS aprobó el 2005, en el que se regulan los requisitos tienen que cumplir los países que desean acabar con el tabaquismo entre su población.

 

En este aspecto, el referente es Uruguay, que este año se ha convertido en el primero en cumplir toda la normativa del Convenio en el freno al tabaquismo, tras prohibir fumar en todos los edificios públicos y eliminar toda publicidad de tabaco.

 

Otros países, como Alemania, Canadá o España, también están imponiendo medidas para frenar el consumo de tabaco entre la población con vistas a mejorar la capacidad respiratoria y, de paso, su calidad de vida.

 

El propio doctor Ancochea se muestra optimista con todas las medidas encaminadas a disminuir la exposición del humo del tabaco, ya que “los nuevos factores que desencadenan el asma producto de las nuevas formas de vida, como el tabaquismo, no tan sólo favorecen la salud respiratoria, sino que conllevan grandes beneficios para la población en general”.