Peter Walsh, reconocido experto en organización, afirma que cuando se trata de poner orden en nuestra vida la regla es simple pero profunda: "A menos de que tengas una visión clara de la vida que quieres, estás perdido aún antes de empezar".
El autor del libro "Todo es demasiado: Un plan fácil para una vida más plena con menos objetos", sabe que lidiar con el desorden y el amontonamiento puede ser muy difícil; pero él da estos consejos:
El desorden tiene diferentes orígenes. Reconozca que a veces el desorden es el reflejo de algo que le preocupa y no necesariamente de su personalidad. Establecer orden puede traerle, no sólo más espacio físico, sino también abrir su espacio mental, espiritual y emocional.
Identifique el origen de su desorden. Existen dos tipos de desorden: "desorden del recuerdo", que creamos para recordar algo o a alguien importante: un logro, un evento, una persona del pasado, y el "desorden del algún día", que surge de la idea de que algún día necesitaremos tal o cual cosa.
No hay nada de malo en querer conservar algo que nos recuerda una etapa importante de nuestra vida o querer estar preparado para lo imprevisto; pero cuando esa forma de pensar toma las riendas de nuestra vida y genera caos a nuestro alrededor, debemos hacer algo al respecto.
Organice sus finanzas. No gaste lo que no tiene. Considere utilizar una tarjeta de débito para sus gastos y vigile su estado de cuenta puede saber cuánto gasta y cómo ajustarse a su presupuesto.
Ya sea en la casa o en la oficina, mantenga las superficies despejadas. La clave para tener una oficina ordenada es asegurarse que las mesas y escritorios se mantengan libres de papeles y otros objetos. Asegúrese de no permitir que las montañas de papel se estanquen a su alrededor y le roben la energía.
No permita que el caos se apodere de usted. El primer paso para crear orden en su vida es imaginar y visualizar el tipo de vida que quiere alcanzar, el tipo de carrera, familia, casa y/o oficina que quiere tener.
Ahora bien, sea realista y no quiera imponer orden en una sola tarde o en un par de días. Mejor enfoque su energía en pequeños esfuerzos, un closet hoy, la cocina mañana. Comprométase a ordenar un área cada día hasta que termine.
Arregle la cama y lave los platos sucios antes de salir de la casa. Mamá y la abuela tenían razón, estas dos pequeñas acciones le ayudarán a iniciar con energía el día y harán que su casa se vea más ordenada.








