REDACCIóN CENTRAL/EDLP
— Todo empezó hace casi una década cuando una niña de nueve años de El Bronx había sido violada sistemáticamente por su padrastro cuando tenía entre seis y ocho años. Una noche, la niña discutió con su madre y le reprochó querer más a su hermano pequeño que a ella.Esa misma noche, madre e hija se sentaron a ver un episodio del “Show de Oprah Winfrey” dedicado a niños maltratados. Al acabar el programa, su madre le espetó: “Eso es lo que hacen los padres que no quieren a su hijos. ¡Te quiero!”. El episodio dejaba el siguiente mensaje: “Si han abusado de ti, díselo a un pariente o a un profesor”. Al día siguiente la niña confesaba ante su maestra que había sido violada varias veces por su padrastro.
Jill Starishevsky, de la Oficina de Abuso Infantil y Crímenes Sexuales del Distrito de El Bronx, fue la fiscal encargada del caso. El jurado condenó a la cárcel al padrastro y ahí permanece todavía. Y por largo tiempo. “Cuando eso pasó hace ocho años pensé 'qué maravilloso que Oprah transmitiera ese mensaje'”, asegura la fiscal en una entrevista concedida a EL DIARIO/LA PRENSA. “Entonces pensé que sería muy importante que Oprah dejara ese mensaje al final de cada show y eso ayudaría mucho a poner freno a ese tipo de abusos”, añade.
Con el tiempo, Starishevsky comprobaba que la mayoría de los niños era reacia a hablar o confesar ante un adulto cuando sufría cualquier tipo de abuso. “Lo guardan en secreto”, apostilla la fiscal. Así que decidió abrir hace dos años la página web HowsMyNanny.com con el fin de ayudar a padres y a adultos a informar de casos de abuso infantil. Ahora la fiscal Jill Starishevsky ha dado un paso más: escribir un libro para niños y adultos. Bajo el título “My Body” (“Mi cuerpo”), el libro narra la historia de un niño que su sufre abusos por parte del tío de un amigo y finalmente se lo dice a un pariente.
Un día la fiscal estaba en su casa haciendo inventario de todos los casos en los que había trabajado y pensó plasmar en el papel todos los consejos que daba a los niños para que confesaran sin temor ni culpabilidad los abusos de los que eran objeto. “Escribí veinticuatro líneas con todo lo que sabía, con todo lo que tenía en mi cabeza”, comenta la fiscal. Y al final, le salió un libro.
“My body” es un paso adelante para romper con el silencio que rodea a un problema tan delicado como el abuso infantil. Para los niños, afirma Starishevsky, hablar sobre ese tema es algo todavía tabú. Un fragmento del libro revela con claridad el propósito de la autora: “Este es mi cuerpo, y sólo me pertenece a mí / Tengo rodillas y codos y muchas partes que ves / Tengo otras partes que no se pueden ver / Las llamo mis partes privadas / Que, por supuesto, tú tienes también. / Mamá y papá me dijeron una vez / que era su pequeña mermelada / Y si alguien me hace daño / Siempre tengo que acudir a ellos”.
El libro va dirigido a niños de entre tres y ocho años aunque la autora ha recibido muchas solicitudes de escuelas de todo el país para leerlo en clases con alumnos de hasta doce años. El libro contiene ilustraciones que apelan a niños de ambos sexos. Tanto el muchacho como el adulto pueden identificarse con el texto y las ilustraciones que lo acompañan.
“Encargué a una persona los dibujos con instrucciones de cómo los quería”, cuenta Starishevsky, “para que cuando los padres lo vieran pensaran ‘Eso es lo que le pasa a mi hijo’ y el niño también pudiera sentirse reflejado de la misma forma”. La autora cuidó la escritura y eligió aquellas palabras que pudieran envalentonar a la gente que lo sufre y no quiere denunciarlo por miedo a hablar.
Según las estadísticas recogidas por el grupo de apoyo “Stop de Silence” (www.stopcsa.com), al menos 60 millones de personas en Estados Unidos alegan haber sufrido algún abuso cuando eran niños, pero sólo uno de cada diez niños se atreve a denunciarlo. Un informe hecho público hace poco por UNICEF estima que Estados Unidos es, junto al Reino Unido, una de las naciones que está en lo más bajo del ránking de países ricos que velan por el bienestar de los niños.
El mismo estudio destacaba que el abuso infantil es más frecuente en familias monoparentales que en aquellas donde ambos progenitores están presentes. “Stop the Silence” señala que el maltrato infantil, ya sea físico o psicológico, produce severos problemas psiquiátricos en los niños. Estos pueden desarrollar enfermedades de desorden emocional asociadas a síntomas disociativos, ansiedad, depresión o síntomas de desarraigo social.
Jill Starishevsky, madre dos niños, lleva once años trabajando en el Distrito de la Fiscalía de El Bronx, y está especializada en casos de abuso infantil y crímenes sexuales. “El trabajo que realizo es bastante duro”, comenta durante la entrevista.
La autora de “My Body” tiene una especial sensibilidad hacia los niños y la empatía suficiente para saber lo que está pasando por la cabeza de los pequeños. “Cuando hablo con ellos, sé que no entienden mi trabajo. Así que les digo 'ok, vamos a hacer el siguiente juego, por cada respuesta incorrecta sonará una bocina, y por cada correcta, sonará una campanilla”, explica Starishevsky.
Entonces la fiscal les hace un ejercicio sencillo: Cuando un hombre entra en un banco a robar, narra la autora de “My Body”, qué se supone que se ha de hacer con él: llamar a la policía, ¿cierto? Entonces el ladrón pasa por un juez y es juzgado en la corte por un jurado. Pues el fiscal es esa persona que presenta todos los cargos en contra del ladrón.
Poco a poco, la fiscal va hilvanando un discurso para que el niño vaya comprendiendo la importancia de hablar sobre lo que le ha pasado y que no puede mantenerlo en secreto. Para la autora, la sociedad está muy preocupada y comprometida en la lucha contra la lacra del abuso infantil. Sin embargo, la mayoría toma la opción errónea de no hablar del problema.
Con “My Body”, Jill Starishevsky pretende poner coto a ese problema, dirigiéndose a niños, padres, maestros y demás adultos para prevenir y combatir el abuso contra menores. El mejor antídoto, resume la autora, no es otro que el mensaje que ofrecía el Show de Oprah Winfrey al final de uno de sus episodios: hablar y no callar.








