No es casualidad que Steven Spielberg ocupe un lugar importante en el mundo del cine, pero para ello tuvo que superar obstáculos debido a las condiciones sociales y a su poco gusto por el estudio.
No todo fue fácil para alguien que desde pequeño amó el mundo de la filmación y que decidió dedicarse a lo que le gustaba siguiendo el lema que se impuso él mismo: "Asegúrate de estar en lo correcto y luego sigue adelante".
Steven aprendió rápidamente a usar una cámara de 8 mm de su padre a los 8 años, con ella documentaba todas las vacaciones familiares, exigiendo que "los protagonistas" repitieran ciertas acciones para poder captarlas de manera "más artística".
Impresionado con su propia capacidad de crear una historia, su intento siguiente fue recrear su película favorita de acción filmando un descarrilamiento con sus trenes eléctricos. Al año siguiente, incorporó a actores (su tropa de scouts) en su técnica de narración.
Pronto los adultos empezaron a notarlo. El filme de Steven Escape to Nowhere ganó un concurso estatal para realizadores de películas novatos y el evento fue captado por las noticias locales. Firelight —precursor de Close Encounters of the Third Kind— fue presentada dos veces en el periódico estatal y fue estrenada al estilo Hollywooden un teatro del centro. Para entonces, a los 17 años, ya era un realizador de películas tan reconocido como muchos que le duplicaban la edad, pero su éxito no estuvo exento de una vida de dolor personal.
Siendo el hijo mayor de un ingeniero de computación y un ama de casa, Steven se tuvo que mudar en tres ocasiones mientras crecía y soportó todas las dificultades que acompañan a estos cambios. Si bien sus maestros reconocían su inteligencia, él se esforzaba poco en sus estudios, pasaba todo su tiempo libre en sus películas y recibiendo malas calificaciones. Era un niño extraño cuyo talento y habilidades eran mucho más adecuados para las películas que para los deportes o los concursos de popularidad. Fue víctima de burlas y de bravucones (bullies). Sus intereses lo separaban de sus compañeros de clase, igual que su religión, pues era el único judío en la escuela y con frecuencia era recibido con epítetos racistas.
Su casa tampoco era un santuario. Su padre trabajaba mucho y Steven lo extrañaba tremendamente, pero, cuando ambos estaban en casa, tenían discusiones terribles por las malas calificaciones del muchacho. Sus padres se divorciaron cuando Steven estaba en la secundaria. La falta de una figura paterna se convertiría en tema de muchas de sus películas
Siendo la escuela y su casa territorio hostil, Steven se zambullía en la fantasía del mundo de las películas, pero sus calificaciones escolares no lo acercaban a su meta de ser cineasta. Postuló a las dos mejores escuelas de filmación del estado en su último año de secundaria: USC y UCLA. A pesar de tener más de 10 años de experiencia en filmación y de la recomendación de su mentor en Estudios Universal, fue rechazado. Sin renunciar, se inscribió en el Colegio (hoy Universidad) del Estado de California en Long Beach, al que escogió por el título que ofrecía en televisión y radio, pero resultó que tenía demasiada experiencia para ese centro.
Tras ver un corto de un estudiante de USC —George Lucas— trató de transferirse a un programa más sólido, pero sus hábitos de estudio lo siguieron y sus calificaciones mediocres nuevamente eran una carga.
Sin encontrar inspiración alguna en la educación superior, Steven creó su propia educación: realizó visitas a Estudios Universal. Llegaba a todos los departamentos que podía: de filmación, edición, mezcla de sonido. Se presentaba a los actores, directores y productores y los invitaba a almorzar. Se escabullía en los sets y se quedaba ahí hasta que alguien se daba cuenta y lo expulsaba.
Cuando trató de convencer a los ejecutivos de Universal de observar uno de sus filmes de 8 mm, le dijeron que considerarían sólo los de 16 mm. Cuando su mentor, Chuck Silvers, le dijo que no regresara hasta haber filmado en 35 mm, reapareció unos meses después con lo que Silvers recordaba como "la que aún creo que es la película perfecta".
El filme, Amblin, era un corto sobre la crisis existencial de dos personas, una obra de arte impresionante, lo suficiente para circular por el piso ejecutivo y significar un contrato de siete años con Universal. Steven recibió su primer gran oportunidad de dirigir una gran película de Hollywood: un thriller protagonizado por un tiburón. Jaws rompió récords de taquilla y lo puso en el mapa, forjando una relación con Universal que produciría E.T., Jurassic Park y Schindler’s List.
La pasión de Steven por realizar filmes lo elevó sobre el rechazo, el prejuicio y el escepticismo y le dio una sólida fe en su propia capacidad. El joven rechazado por USC hoy tiene un doctorado honorario de ese centro y su voz se hace oír en otros campos.
Nota: traducción parafraseada y editada de ‘If at First", de Laura Fitzgerald.








