MÉXICO, D.F.— La idea de que tener una alberca en el hogar demanda un extenso terreno no siempre es cierta, pues los expertos coinciden en que, sobre una reducida o accidentada superficie, puede construirse una que sea relajante, moderna y atractiva.
La piscina de una vivienda situada en Monterrey es prueba del buen aprovechamiento del espacio, ya que se construyó junto a un muro de piedra natural.
El proyecto, que requirió la instalación de soportes sobre la roca para evitar posibles derrumbes, siguió un estilo contemporáneo, muy adecuado con la arquitectura de la residencia.
A la propuesta se le integró una cascada con agua que circula, y en ella destacan un muro con rebosadero y una "playita".
"La playa, que sirve para tomar el sol, alcanza una profundidad de 20 centímetros y se ubica en la cabecera de la alberca", explicó Lourdes Bermeo, gerente de proyectos de una compañía que construye albercas.
El acabado interior de esta construcción es de mosaico veneciano tornasol e incluye figuras geométricas en los escalones.
Bermeo, especialista en ingeniería hidráulica, aseguró que las superficies revestidas con este mosaico le dan una imagen diferente a la alberca, la que queda con un acabado artesanal, colorido y personalizado, cortesía de las figuras decorativas.
Otros materiales que se utilizan para recubrir las piscinas son el mosaico ezarri, el concreto pulido y la marmolina blanca, que es la más económica de las tres opciones.
Por fuera de este proyecto se incluyó madera importada, un producto antiderrapante a prueba de humedad y que va de la mano con el estilo moderno de la casa.
Según la especialista, cuando se pretende iluminar el interior de una alberca, es importante hacerlo de acuerdo a su forma, pues así la difusión de luz será completa.
Una opción puede ser con reflectores subacuáticos en los muros; otra, utilizando fibra óptica.
"La fibra funciona más como producto decorativo y se instala bajo el marco interior perimetral de la alberca", detalló Bermeo.








