Hace unos años, cuando uno veía a su artista favorito, buscaba imitarlo comprándose ropa parecida o peinándose de manera similar. ¿Recuerdas el cambio en la moda y en el look que provocó la película Grease (hace ya 30 años)? Muchas jóvenes se lanzaron a imitar el estilo del personaje Sandy, interpretado por Olivia Newton-John, y muchos jóvenes empezaron a peinarse y vestirse como Danny, a quien dio vida John Travolta. Y ahí quedaba todo.
Hoy las cosas son diferentes. Muchas veces, cuando un joven ve a un artista y desea imitarlo, no se limita a vestirse o peinarse como él, también recurre a la cirugía plástica y así cambiar su forma de nariz, ojos, mentón, etc., o tal vez simplemente para no perder en la competencia con otros.
Quiero verme como Britney Spears y hacerme un tummy tuck... o una razón similar, es la que dan los jóvenes cuando quieren someterse a una cirugía cosmética.
w ¿Qué hace el cirujano plástico entonces?
"Yo veo a cada paciente desde el punto de vista de su madurez; si es capaz de comprender las consecuencias, la operación, las alternativas, dice a Contigo el doctor Garth Fisher, profesional certificado por la Junta Americana de Cirujanos Plásticos de California y con práctica en Beverly Hills.
Algo más a tomar en cuenta es que siempre existe un riesgo de complicaciones y que puede haber un impacto financiero en los pacientes; especialmente hay que evaluar que el /la adolescente [o su familia] podría no tener medios para costear algo que después se tenga que corregir con otra intervención", agregó Fisher señalando que antes de acordar una operación cosmética sostiene una conversación con padres e hijos.
"Hay que conocer la dinámica de la familia para ver si la operación es más una idea de los padres o si es beneficiosa para el paciente", afirma.
w ¿Se quieren más?
"Una gran cantidad de jovencitos quieren imitar a los artistas y, además, piensan que mejorando la nariz o poniéndose senos se sentirán mejor con ellos mismos.
Si desde pequeños los padres les ayudan a aceptarse como son, eso tiene una gran influencia positiva, dice a Contigo Beatriz Gándara, terapeuta de matrimonio, familia y niños con práctica en San Diego, quien agregó que también influye mucho en la actitud de los jóvenes, la presión de otros adolescentes.
Si tienen un barrito, ya se sienten horribles, que todo el mundo los está viendo. Sin embargo, cuanto más edad se tiene, uno se siente más cómodo consigo mismo, pero a esa temprana edad están formando su identidad. Si alguien les dice: ‘Estás gordito’, se les acaba el mundo y su autoestima se derrumba", puntualiza Gándara.
Si además de la presión de otros adolescentes los padres ponen su "granito de arena" en casa, imaginemos cómo se sentirá este teenager cuando se ve en el espejo.
El doctor Fisher comenta haber visto a padres que empujan a sus hijos hacia la cirugía y casi les están diciendo: "No eres muy bien parecido". "Siento que lo que deben hacer es tratar de alimentar la autoestima en sus hijosen lugar de hacerlos sentirse feos", aconseja el experto, quien agrega que en su práctica el 80% son mujeres y el 20% son hombres jóvenes.
Primero hay que crecerCuando uno se somete a una operación cosmética siendo adulto, ya no espera cambiar mayormente, es decir, la nariz ya está completamente desarrollada, los senos han alcanzado el tamaño que van a tener, etc. Pero en el caso de los adolescentes, a quienes todavía les falta pasar por muchas transformaciones físicas y emocionales, ¿cómo pueden saber los padres a qué edad es conveniente permitirles que se operen si todavía les falta "desarrollar"?
El doctor Fisher afirma que prefiere esperar hasta que los cambios sean definitivos, hasta que los senos se hayan desarrollado del todo, hasta que el crecimiento de la nariz se haya estabilizado, excepto cuando hay deformaciones físicas que puedan provocar problemas de otro tipo.
"Cuando no se puede esperar es cuando la deformidad afecta al adolescente de manera que le puede dejar ‘cicatrices emocionales’. Entonces es mejor corregir el problema y después hacer una revisión".








