Ciudad del Vaticano/EFE — El papa Benedicto XVI ordenó ayer en el Vaticano a 29 nuevos sacerdotes, entre ellos un chileno y un iraquí, a los que invitó a anunciar el Evangelio “en un mundo muchas veces tristes y negativo”.
“Vuestra misión es anunciar el Evangelio a todos, para que todos experimenten la alegría de Cristo y haya alegría en todas las ciudades”, afirmó el Papa durante a la homilía, en la que recordó las palabra del apóstol Pablo en la carta a los Corintios en las que decía “nosotros no queremos ser dueños de vuestra fe, sino los colaboradores de vuestra alegrías”.
Benedicto XVI agregó que esas palabras son “programáticas” para todos los sacerdotes.
“Para ser colaboradores de la alegría de los otros, en un mundo muchas veces triste y negativo, es necesario que el fuego del Evangelio arda dentro de vosotros, que viva en vosotros la alegría del Señor. Entonces seréis mensajeros y multiplicadores de esa alegría llevándola a todos, especialmente a los que están tristes y desmoralizados”, agregó el Papa.
El Obispo de Roma se refirió después al ritual de la imposición de manos sobre los nuevos sacerdotes, subrayando que con el mismo la Iglesia en la persona del obispo, en pie y con las manos, protege y pide al Espíritu Santo consagrar al candidato y que el diácono, de rodillas, recibe la imposición de la mano y se confía a esa mediación.
El Papa teólogo recordó que Jesucristo vino al mundo para defender al hombre del “acusador por antonomasia, que es satanás” y animó a los nuevos sacerdotes a vivir “con coherencia” la vocación.
Los 29 nuevos sacerdotes pertenecen a la diócesis de Roma, de ahí que los ordene Benedicto XVI como obispo de la Ciudad Eterna.








